domingo, 13 de mayo de 2012

Mi meta: nuestra meta


Yo soy... Cuarta parte.

Recomiendo leer antes la tercera parte haciendo click aquí.
Vamos a resumir brevemente lo que llevamos tratado en estos días de intensa actividad en el blog. Tenemos para empezar, como términos clave, las palabras ética, humanidad, empatía y sacrificio. Hemos comentado que parece haber gente que realmente no piensa en las consecuencias de los actos que realiza, o al menos, estos no le importan, y de este modo actúa sin ninguna ética ni juicio, haciendo básicamente lo que le parece mejor para sentirse el bien. Así, hablabamos de quienes antes de buscar otra solución que les requiriese más tiempo y esfuerzo lograr, tomaban el camino rápido de matar a su pareja, cortando por lo sano como se suele decir. Aunque más que sano, es demencial. ¿Acaso tan difícil es entender los sentimientos del prójimo? Si somos todos de la misma especie, ¿cómo podemos distanciarnos tanto de las afecciones de otra persona? La capacidad de padecer sentimientos más profundos de los básicos como tener hambre o sueño es lo que nos diferencia del resto de la fauna de este planeta. Pero dejando de lado la capacidad de interiorizar aquellos sentimientos que no sufrimos en nuestras carnes pero sabemos otros soportan, nos aleja de la definición de Ser Humano.

Del mismo modo que el juego del pato dejó de jugarse con un pato de verdad para pasar a hacerse con una pelota hace siglos, y la tauromaquia está encontrando cada vez más opositores, debiéramos ser capaz de sentir como propio el dolor de quienes se hayan inmersos en una guerra o no pueden escapar a la tiranía irraigada en su país que le retiene pasando hambre, y actuar en consecuencia. Mirar para otro lado, o frases como algo habrán hecho para acabar así o eso nunca pasará aquí no sirven de nada. Y si para evitar que una sola persona en este planeta muera de hambre todos tuviesemos que pasar al día con únicamente 2 comidas diarias, es algo que tendríamos que aceptar, asumir y acometer. Porque por encima del bien personal tiene que prevalecer el bien común, ya que, de hecho, vivir en felicidad plena será absolutamente imposible de no ser lograda por toda la comunidad humana al mismo tiempo.

Grosso modo, esto es todo cuanto hemos desarrollado hasta ahora. Qué diferencia, de 3 entradas interminables a 2 párrafos no muy largos. Aún así recomiendo leer todo lo anterior y no conformarse con los resumenes: creo que esto es más para aclararme yo sin tener que leer todo palabra por palabra. Antes de seguir quería aclarar que algunos de los términos que estoy usando recurrentemente, como prójimo, bondad o moral, lo hago de forma totalmente ajena a cualquier religión. Primero y principalmente porque soy ateo, pero también, porque no quiero que se confunda lo que intento decir con algún tipo de mensaje religioso. Prójimo, por ejemplo, que es la que más puede traernos a la cabeza la religión cristiana, es una palabra que significa básicamente igual, o cercano. Es una muy buena forma de referir la relación existente entre todo Ser Humano. Aclarado esto y con el resumen en mente, seguimos con la pregunta que hacíamos ayer antes de dejarlo: ¿cómo hacer que otra persona sea feliz (y así, serlo yo por inercia)?

Estña claro cómo no se puede ser feliz: sufriendo. Ya sea de hambre, de frío, de dolor físico por heridas grandes o pequeñas, o por alguna enfermedad. De estos cuatro grandes problemas que pueden interponerse entre una persona y su felicidad, los dos primeros se solucionan de forma obvia: teniendo acceso a las necesidades básicas de nuestra especie, que son alimento, ropa con la que abrigarnos, ya que carecemos del pelaje del que gozan otras especies animales para cubrirse del frío, y una vivienda: además de carecer de una apropiada protección contra el frío, en términos físicos, nuestra especie se ha vuelto, debido a las comodidades de nuestros inventos, en una bastante frágil. El proceso evolutivo que hemos sufrido nos ha dejado sin defensa de ningún tipo contra posibles amenazas. Un León peleando contra un Hombre dará un resultado obvio; pero no así contra un pariente cercano nuestro, como un orangután, que nos gana de lejos en fuerza. Necesitamos un lugar donde refugiarnos por protección, amén de por frío y, como no, por comodidad: es desde luego más práctico tener un sitio estable al que volver cada noche y en el que se encuentren nuestras posesiones. Estas tres necesidades pueden cubrirse de manera relativamente sencilla. O más que pueden, diré que podrían, pero no me meteré más en ello porque es materia un tanto político-social y no es el tema que nos ocupa.

El problema viene más por las otras dos: el dolor de enfermedades y heridas. Las enfermedades es algo de lo que no se puede escapar: la ciencia puede avanzar cuanto quiera, pero siempre habrá gente enferma, sea por leves catarros o por enfermedades casi incurables. La diferencia está en si poder o no curar esas enfermedades, y en cuánto tardarán los tratamientos en funcionar. En cuanto a las heridas, es algo que no puede desaparecer mientras haya cualquier tipo de conflicto en el mundo. Lo mismo que con los otros dos problemas, cómo creo que pueden solucionarse no lo diré en esta entrada, aunque en cuanto a las guerras y demás lo he hecho en parte en estos días; solo diré que no se utilizan ni de lejos los medios necesarios a investigar en medicina, por un lado, mientras por el otro se destinan recursos cuasi ilimitados a evolucionar el armamento de los países.

El dolor y el sufrimiento seguirán existiendo en cualquier caso, ya que como sentimientos que son, son inherentes al Ser Humano. Pero la forma en que éstos se contemplen es lo que puede variar. Para empezar, no es lo mismo saber que un familiar ha muerto en un accidente del que nadie tiene la culpa, a saber que otra persona lo ha matado, porque en este segundo caso, el dolor degenera en odio hacia el homicida, y como ya hemos dicho, el odio llama al odio. Mientras que por otro lado, el primer caso puede llevar, como mucho, al llanto, y esto no es más que un problema menor. Además de eso, si en el resto de aspectos de la vida una persona es feliz, el dolor generado por algo así no afectará tanto como si, por ejemplo, la persona que tuviese que padecerlo viviese en la calle sin un lugar al que llamar hogar.

Sea como fuere, para llegar a esa felicidad de la raza humana en general de la que hablabamos, y en definitiva a un mundo mejor, es necesario seguir un proceso de concienciación social, que debe seguir uno por uno ciertos pasos. Y no digo que sean ineludiblemente estos, pero sí que pudiesen serlo. Me refiero a lo que hemos explicado hasta ahora: el darse cuenta que se debe actuar con ética en toda situación; ser capaz de comprender e incluso sentir sin padecerlo el sufrimiento de otra gente; hacer los sacrificios necesarios, siguiendo lo que dicta la ética, para que el sufrimiento de los demás desaparezca y con ello conseguir que todo miembro de la especie tenga a su disposición los mismos medios y derechos para tener sus necesidades cubiertas; y finalmente dejar de lado todo rencor, el sentimiento de odio, el rechazo, que lo único que siempre ha generado son más y más conflictos.

En cualquier caso, esto no es a lo que quería llegar al empezar esta auto meditación para nada. No pretendía dictaminar unos pasos a seguir para lograr un mundo mejor. Recuerdo que me inmergí en esto para tratar de explicar quién era yo, y lo que las críticas destructivas han afectado a mi forma de ver las cosas. Creo que la forma en que veo el mundo es algo que suelo expresar sin tapujos ya en las entradas más normales del blog, y tal vez sea aún más claro en esta. El problema es que por mucho que uno exprese sus ideales e intente explicarlos, y más aún cuando por medio de ellos intenta buscarse una, por así decirlo, solución al mundo, la gente no solo suele tacharlo de utopía, muchos, he de decir, sin saber siquiera lo que esta palabra significa, si no que para colmo de males, intentan infantilizar a quien lo hace, en el sentido de que quieren ridiculizarle por medio de frases como es que tú ves el mundo de color de rosa, o qué fácil lo ves todo. Esto último hace aún más gracia cuando quien lo dice, con firme convicción, ha tenido una vida de lejos más fácil que quien intenta buscar la forma de arreglar las cosas.

Y por eso, y ahora ya se puede decir que por fin está por acabar esta larga reflexión, empecé a divagar acerca de ética y de humanidad; del sacrificio y del sufrimiento. Porque no creo que alguien que ve los problemas de este mundo y aún así no dedica ni un momento a pensar en cómo podría mejorarse, porque esos problemas no le afectan directamente, tenga derecho a ningunear los intentos de ninguna persona, sea cual sea su edad, sexo, raza o ideales, de evolucionar el mundo hacia un futuro mejor. Así que de mi parte, y de todas las personas que como yo confían en poder lograr eso algún día, digo sin que me tiemble la voz, o las manos sobre el teclado más bien:

Voy a cambiar el mundo.

Como dije, esta, y las tres anteriores que está relacionadas, es una entrada de determinación. De valor y agallas para poder decir con certeza y sin miedo a equivocarme que aunque es una meta complicada y que requiere tiempo, y sacrificios claro, creo en mi mismo a pesar de todas las adversidades. Y que no soy un niño soñando imposibles sin bases en las que sustentarlos, si no una persona convencida de su capacidad que sin dejar de tener los pies en el suelo luchará hasta el final para que palabras como justicia o bondad recuperen el significado que hace largo tiempo perdieron. Y quiero empezar proponiendo algo sencillo y de lo que espero que gusteis en participar.

¿Os habeis percatado alguna vez que cuando vamos caminando por la calle, sobre todo si es solos, casi nunca vamos sonrientes? Si bien tampoco nos paseamos cabizbajos, sí que solemos llevar lo que podría denominarse cara de póker, o más coloquialmente, cara de palo. Hagamos un trato: durante todo el día de mañana, u hoy, según se mire; Domingo 13 de mayo en cualquier caso, cuando nos crucemos con alguien por la calle y esa persona nos mire, sonriámosla. Tal vez para muchos no signifique nada, pero para algunas personas, saber que no todo va a ir siempre mal puede ser un buen aliciente para seguir adelante, y una sonrisa puede ayudar a eso. Quién sabe, tal vez mañana te cruces con esa persona que necesita un empujoncito. Y aunque no te diga nada, estará agradecido por el gesto.

Bueno, creo que hoy al fin podré dormir tranquilo. Espero ver muchas sonrisas por la calle mañana, que además es Domingo, un día para disfrutarlo, ¡y más con las temperaturas que nos están viniendo!
A sonreir todo el mundo, y hasta la próxima entrada. Espero que en estos 4 días de reflexión os haya podido inculcar algo positivo, que es al fin y al cabo lo más importante. Gracias, a todos y por todo.


sábado, 12 de mayo de 2012

En busca de la felicidad


Yo soy... Tercera parte.

Recomiendo leer antes la segunda parte haciendo click aquí.
Sacrificio. Realmente, no es una palabra muy bonita. Se mire por donde se mire, viene a la mente una situación de sufrimiento. Y en parte es así, ya que un sacrificio implica la renuncia de un bien propio por una causa. Esta causa puede ser justa o no, aunque debiera serlo, pero lo que debe darse en todo caso es esa renuncia. Puede tratarse de renunciar a algo físico, como cuando tenemos un bien muy preciado por nosotros y lo entregamos a otra persona o entidad sabiendo que lo necesita más o simplemente por querer hacer feliz a la otra parte; o una renuncia a algo intangible. Éstas últimas suelen suponer un sacrificio por una causa, como por ejemplo renunciar a la apacible vida que tiene una persona en su casa con los suyos para irse a ayudar a gente más necesitada en países menos agraciados. También, suelen ser más dolorosas y más difíciles de acometer.

Hay gente que ha sacrificado incluso su vida por causas muy nobles. Otros lo han hecho por causas menos justas: muchos altos cargos nazis murieron por la causa de Hitler durante el Tercer Reich. Pero incluso en esos casos, la determinación, las agallas, el valor que hacen falta para un sacrificio de tal calibre es cuanto menos envidiable. No hay mucha gente que sea capaz de renunciar a tanto en pos de los deseos o sueños de otra persona. Un ejemplo claro sería la donación de órganos. Si bien no es pequeño el número de gente que dona sus órganos tras su muerte, aunque tampoco digo que sea el suficiente, es mucho, pero mucho menor el número de donantes en vida. Gente que desinteresadamente done un riñón, o una parte de su hígado, no es nada común la verdad. Y son sacrificios que ni tan siquiera se hacen a costa de la propia vida. Pero el dolor físico y mental que una acción de ese calibre puede acarrear echa para atrás a casi cualquier persona.

Es de entender pues que el sacrificio no sea algo muy recurrente en nuestra sociedad; pero solo hasta cierto punto. Porque entre dar la vida por alguien, y no dar ni un céntimo por nadie, hay un salto enorme. Me refiero obviamente a un céntimo metafórico: no ser capaz de renunciar ni a la menor nimiedad por el bien de otra persona, sea esta conocida o no. Para poner un ejemplo de un ínfimo sacrificio, tanto que casi ni lo es, pero que aún así poca gente, y rara vez, hace; ¿con cuántas personas os cruzais al día que os sujeten la puerta para que paseis primero? Sí, como sacrificio es una chufla, pero precisamente, si la gente no está dispuesta ni a algo como eso, ¿cómo esperamos que luchen, por ejemplo, los trabajadores por sus derechos hasta las últimas consecuencias? Hay que tener en cuenta que un sacrificio es un sacrificio, sea grande o pequeño, y que si no se está dispuesto al uno, tampoco al otro. De hecho, si no se está dispuesto a afrontar un sacrificio pequeño, menos aún a uno grande, que supondrá más esfuerzo.

El mayor problema, es que nos cuesta mucho renunciar a nuestro propio bien en favor del de otra persona. Creo que esto es algo que ya mencioné, en la primera parte de esta serie de entradas si no recuerdo mal. ¿Qué beneficio saca una persona sacrificándose por otra? En muchas, muchísimas ocasiones de hecho, la persona por la que uno se sacrifica no llega a saber nunca que alguien se ha sacrificado por ella. Quien se sacrifica no recibe ni un alago, ni una palmada en el hombro, ni un reconocimiento...nada. Su nombre cae en el olvido, su dedicación se desvanece con el viento. Qué poético me ha quedado esto. Y puede parecer un poco exagerado, pero es la verdad. ¿Sabéis eso que se suele decir que los auténticos héroes son personas anónimas? Soldados que mueren luchando por la justicia, bomberos que desafían a la muerte por salvar a otra persona...o simplemente, gente que da lo que sea necesario por ayudar a quien lo necesite. En cualquier caso, nunca, nunca se ha de buscar el reconocimiento cuando se trata de sacrificarse por algo o por alguien. Si no sale de uno, mejor no hacerlo, porque el gesto desinteresado pasa a ser un acto de egoísmo.

Es lo que pasa con la típica situación que siempre se plantea a alguien. ¿Qué haces si al ir a pagar en un sitio te dicen que el billete que tienes es falso? Siempre hay alguien que dice algo así como cuélaselo a otro, o qué crees, ¿que por dárselo al banco te van a dar una medalla? Pero por buscar la gloria y la admiración, han surgido asesinos como Richard Angelo, un enfermero que envenenaba a sus pacientes para después curárlos y quedar como un héroe. El único aliciente para sacrificarse por el bien de otra persona, es conseguir el bien para esa persona en sí mismo. ¿O no es su felicidad suficiente premio al esfuerzo dedicado a ella? Y si por lo que se lucha es por una causa, ¿no es lograr, o acercarnos a, el objetivo de la misma suficiente satisfacción? No todas nuestras acciones tienen que remitir en lograr nuestro propio bienestar. De hecho, es casi lo que menos debiera importar. Al fin y al cabo, aunque centrando tus acciones en el bien de los demás no puedas lograr un bien para tí mismo, si el resto actúa de igual modo, tú conseguiras el bienestar gracias a las acciones de los demás. Quid pro quo.

Al fin y al cabo, como ya dije ayer, humanidad sirve tanto para referir al conjunto de acciones de caracter bondadoso del ser humano, como para designar a la totalidad de la sociedad humana. Si para referirnos a ambas cosas usamos un mismo término, no es de extrañar que vayan de la mano. El Ser Humano necesita de la sociedad para realizarse como persona, y para lograr la felicidad. De esto se deduce que solo podemos lograr una plena felicidad si la logramos todos, como grupo, como iguales. ¿Cómo ser feliz cuando alguien con nuestras mismas facciones y rasgos está sufriendo día a día, cualquiera que sea el motivo de su sufrimiento? ¿Cómo puedo ser feliz sabiendo que hay alguien habitando el mismo punto en el universo que yo? Y aún más importante, ¿cómo puedo lograr que esa persona sea feliz, para serlo yo por inercia?

La respuesta, obviamente...la daré mañana. Porque ahora mismo estoy en una situación aún peor que la de ayer en cuanto a horas de sueño disponibles y demás. Creo que esta entrada no me ha quedado tan bien como esperaba, pero en cualquier caso, sigue sirviendo al propósito de llegar al final de este razonamiento, que creo llegará mañana, pero quién sabe. Las cosas se tuercen a veces, aunque en este caso, se torcerían para bien si consiguiese alargar más el contenido.

Así que nuevamente, buenas noches, y mañana seguimos.

viernes, 11 de mayo de 2012

Conoce a tu enemigo, o mejor aún, no lo tengas


Yo soy... Segunda parte.

Recomiendo leer antes la primera parte haciendo click aquí.
Humanidad.
(Del lat. humanĭtas, -ātis).
4. f. Fragilidad o flaqueza propia del ser humano.
5. f. Sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes.
6. f. Benignidad, mansedumbre, afabilidad.

DRAE.

Parece que básicamente, es algo ligado a los sentimientos. La palabra humanidad, en una acepción diferente, también significa la totalidad de los seres humanos, lo que los ingleses denominan mankind.¿Y qué diferencia a nuestra especie del resto del reino animal, si no son los sentimientos? Los sentimientos complejos, quiero decir: compasión, respeto, humildad, esperanza, admiración, etcétera. En definitiva, casi todos son los relacionados a la empatía. Aunque la empatía podría definirse como un sentimiento per se, en mi opinión, no lo es, ya que la empatía implica mucho más de lo que una mera definición de la misma podría darnos a entender. La empatía es aquella capacidad de conectar, por decirlo de alguna manera, con otro miembro de la especie. Muchas veces se simplifica como ser capaz de sentir lo que siente el otro, el prójimo por decirlo de alguna manera, o como ponerse en su lugar. Es una buena definición en realidad, pero como digo, abarca más que eso.

¿Alguna vez has pensado en la muerte de un ser querido? Me refiero a pensar en ello realmente, en visualizar mentalmente el momento en que, delante tuyo, esa persona se apaga poco a poco hasta que finalmente...lloras. Y no me refiero a que lo haces en la imagen que tu imaginación proyecta, si no a que lo haces en realidad. Eso es empatía también, aunque realmente solo estás poniéndote en el lugar de tí mismo en una situación diferente.

¿Nunca has imaginado estar en el ejército? Ser asignado a un país en conflicto constante, ir con tu pelotón avanzando por una ciudad, eliminando la resistencia que obviamente se os antepondrá, acorralar al enemigo, tener que pegarle un tiro viendo cómo te mira a los ojos mientras lo haces, y...el mismo resultado.

Yo he hecho ambas cosas, amén de muchas situaciones más. La verdad es que desconozco totalmente si es algo normal pensar en este tipo de cosas, porque no es algo de lo que uno hable normalmente. Seguro que a más de uno os ha pasado que alguna vez habéis pensado ¿y si me invento un monólogo? Y recordando los monólogos que hayais visto, veréis como el cómico intenta conectar con el público hablando de cosas que a todos nos han pasado, así que empezais a pensar en situaciones que todo el mundo ha sufrido alguna vez, pero...a la mitad, os parais a pensar, ¿y si en realidad sólo me pasa a mi, y lo veo tan normal que pienso que todo el mundo ha estado en esta situación? Pues esto es lo mismo, es algo de lo que no se habla normalmente con la gente, por lo que es difícil saber si uno lo hace por lo común que es en la conducta humana o porque es su forma de ser. Pero en cualquier caso, aun si éstas situaciones de, digamos, autoempatía son frecuentes en la imaginación de la gente, estoy casi seguro de que la frecuencia es mucho más escasa si hablamos de ponerse en la situación de ese que, mirándonos a los ojos, recibe el disparo.

¿Qué se puede sentir empatizando con él? Sí, llorar, es probable que también se llore. Pero, ¿del mismo modo? No todo llanto es igual, y solo hace falta un ejemplo para confirmarlo: las lágrimas de alegría. Así que, ¿qué diferencia hay? Creo que al estar disparando a alguien de ese modo uno se entristecería mucho, pero difícilmente sentiría compasión por la persona. Es decir, si sintiese compasión, el disparo no se produciría; de producirse, no se sentiría compasión. Sin embargo, el sujeto víctima del disparo es probable que sienta compasión. Suena raro, pero me explico: disparar a alguien, a quien realmente no conoces y por tanto no sabes si es una buena o mala persona, a bocajarro, mientras sus ojos están clavados en los tuyos, tiene que ser muy duro. Es algo que, de seguro, esa persona recordará por el resto de su vida. No podrá olvidarlo y, con frecuencia, le atormentará. Y es de ese sentimiento del que se puede sentir compasión, del saber que es algo que afectará a esa persona.

Son raros los sentimientos, ¿no? Que se pueda sentir más compasión de alguien que va a matar a otra persona, que de qiuen va a morir a manos de ésta...claro que solo es mi visión de los hechos. Pero creo que la lógica está de mi lado en ello.

Creo que la empatía es realmente muy importante. De hecho, creo que es una de las maneras, si no la única al menos la mejor, en que se puede lograr la paz. Porque si no puedo ponerme en la situación de quien perecerá en una guerra, ¿qué puede importarme que ese conflicto acaezca, tenga lugar, si no me siento en peligro alguno? Si no soy más que un alto cargo que dirige a los soldados desde la tranquilidad de su país y su casa, sabiéndome seguro y no pensando en aquellos a quienes tengo bajo mis órdenes, ¿por qué no iba a decidir ese ataque conociendo las riquezas que pueden arrebatársele al enemigo en él? ¿Véis a lo que quiero llegar?

En ocasiones, en política internacional, se habla de los incomprensibles ataques de este o aquel grupo terrorista, o grupo armado simplemente. Pero luego, cuando una persona de importancia sufre una agresión de alguna manera, ya sea por un atentado fallido, un secuestro de alguien cercano a él o algo similar, lo primero en lo que se piensa es en tomar una represalia. Vale, pondré un ejemplo muy claro, aunque pueda resultar doloroso. Las torres gemelas son derribadas alcanzándose una enorme cifra de muertos en el centro de una de las ciudades más importantes de la civilización humana. ¿Cuánto tiempo pasó desde el choque del avión, hasta el primer bombardeo en tierra del enemigo? ¿De verdad es tan incomprensible que ataquen con tanta violencia a los ejércitos de ocupación o incluso a los cascos azules cuando hemos asediado su tierra, su familia, su cultura de forma tan aplastante? ¿En qué modo no es exáctamente la misma situación? También, es por esto por lo que la guerra solo genera más guerra. El odio llama al odio. Es inevitable. Cuando una persona odia a otra, la otra acabará odiando a la una, por inercia. Salvo que prefiera evitar caer en el odio y sea capaz de perdonar a su odiador, y así frenar una cadena de otro modo interminable.

Un ejemplo más claro de esto último que he explicado de forma un tanto enrevesada. Estamos discutiendo muy airadamente con alguien, y esa persona, en un punto, nos suelta un puñetazo. ¿Qué hacemos? O mejor dicho, ¿qué sería lo lógico hacer, lo que te viene por inercia? Devolver el golpe, y a poder ser, superarlo. Es decir, no quedarte siquiera en un ojo por ojo, sino buscar una venganza después de ello. Muy bien. Ahora, y aplicando una empatía tan sencilla que hasta un niño podría explicarlo, ¿qué va ha hacer la otra persona después de sufrir lo mismo que sufriste tú? Pues lo mismo que hiciste tú tras sufrirlo. Obvio.

Claro, ¿y por qué he de tragar yo, perdonándole y dejando que me gane? Ah, ahí esta lo complicado. Se llama sacrificio. Y así...lo dejamos por hoy

Sí, es un fastidio, pero tengo que cortarlo aquí por dos...o más bien tres motivos: primero, que esto se ha alargado bastante, y sé de buena tinta que la gente no lee mis extensísimas entradas; segundo, que si ahora mismo me quedase dormido tendría 5 horas para dormir, y aún tengo que editar el texto y desperdigar los links; y tercero, que la palabra sacrificio, como ayer la de humanidad, va a dar para hablar bastante, así que esto se haría extenso en demasía. De hecho podría dar otro motivo, el mismo que ayer: así me obligo a seguir escribiendo mañana, y mantengo el blog un poco más activo.
Sé que iba a hablar de humanidad y al final a penas lo he hecho, pero en cierto modo sí, al reducir el sentido de humanidad a la importancia de la empatía. De todos modos, volveré a ambos términos más adelante. Me parece que aún queda bastante para llegar a donde quería cuando empecé con esto ayer. Espero que al menos no defraude...

Pues lo dicho, como ayer: buenas noches y mañana seguimos.

jueves, 10 de mayo de 2012

Una pequeña parte, o tal vez una parte pequeña


Yo soy... Primera parte.

Últimamente he estado pensando bastante. Y no es que normalmente no lo haga: en realidad, pensar es una de las cosas que más me gusta hacer. Puede que parezca una tontería, pero realmente, pensar no es algo que hace cualquier persona. No quiero decir con esto que hay gente descerebrada, ni tampoco que crea que el resto de la gente no piense en su día a día. Me refiero a que hay poca gente que se pare a reflexionar. Que deje lo que esté haciendo para tomar como dedicación el pensar sobre algo, algo profundo, no vanidades.

La verdad, es que es algo que siempre me ha hecho sentir especial. Pero ojo, que especial no significa ni mucho menos mejor. No me considero mejor que nadie, aunque mucha gente me lo ha dicho. La verdad es que, por mi forma de ser y mi filosofía de vida en varios aspectos, he tenido que aguantar bastantes y diversas vejaciones y hasta insultos. Por ser comunista, me han reprochado el tener bienes; por ser reflexivo, me han echado en cara que voy de listo; por ser solitario, me han dicho que si soy de esos a los que les gusta sufrir. Y todo vuelve siempre a un círculo vicioso, porque por mi gusto por pensar, cada cosa que me ha dicho la gente me ha hecho replantearme aquello que me recriminaban. ¿Seré capitalista? ¿Seré vanidoso

Pero con el tiempo, y a base de precisamente replantearme todo una y mil veces, llegué a una conclusión. Porque lo que busca al final la gente es ponerte a prueba, meterte en una jaula y observarte con microscópico, confirmar si eres como tú mismo te defines, o comprobar si todo es mentira. Así que la pregunta a la que la misma gente que quiere desmoronarme me ha hecho llegar, y la que creo que todo el mundo debiera hacerse es, ¿quién soy? Encontré que la respuesta era muy sencilla. Y que a diferencia de en otros aspectos, es una respuesta que nadie podría refutarme. Porque se trata de la más pura verdad.

Yo soy...quien soy.

Estoy seguro de que más de uno se ha sentido impotente alguna vez. Esa sensación de que, intentes lo que intentes, nada va a salir bien. O peor aún, de que no vas a lograr tu meta. Lo que siente un escritor cuando nada le viene a la cabeza para terminar su obra; lo que siente un estudiante al tener delante un examen y darse cuenta que ni entiende las preguntas; lo que sienten unos padres cuando ven que su mala situación económica afectará a sus hijos; lo que siente una persona tras ver morir a un ser muy querido. Sentir que no puedes solucionar un problema, que una situación se te escapa de las manos. Sentir, que no tienes fuerzas para seguir. ¿En quién confías entonces? Pensándolo bien, cuando uno realmente necesita el apoyo de alguien, ¿tiene a ese alguien a su lado? Siempre se dice que cuando dos personas se entienden de verdad, no necesitan ni hablar; y que los verdaderos amigos están en las buenas y sobre todo en las malas. Pero, ¿cuántos hemos estado en esa situación en que estamos con esa persona que de verdad nos entiende, y su silenciosa compañía nos reconforta en ese duro momento? Eso que vemos tantas veces en películas, ¿pasa realmente?

Por eso la respuesta es, como dije, simple verdad. Porque la persona en la que uno debe contar cuando necesita a alguien no la encuentra fuera de uno mismo. Porque por difícil que sea el obstáculo, nada ni nadie nos puede ayudar más a superarlo que nuestra fuerza de voluntad. Nosotros mismos somos la solución al problema. La confianza en uno mismo lo es todo...

Sé que parece que esta entrada no tiene mucho sentido. ¿A qué viene todo esto, que parece más un mensaje religioso que ninguna otra cosa, hablando de la fuerza interior de uno mismo y chorradas así? Pero es que no es ahí a donde quería ir a parar. Esta es más bien una entrada...de determinación. Es una entrada para decir sin tapujos algo que llevo guardado dentro de mi. Y es algo que no hago muy a menudo, así que más vale prestar atención, bueno, si es que se tiene un mínimo de interes por lo que pueda decir.

Como dije antes, desde que tengo uso de razón prácticamente, a mis ideales y filosofías, que por cierto he de decir que he ido puliendo pero no cambiando con el paso de los años, le han saltado al paso las críticas de, la verdad, bastantes personas. Para colmo, la mayoría ha hablado siempre sin conocimiento de causa, sin plantearse siquiera si realmente su crítica estaba fundada. Lo que se suele denominar, joder por joder. Y esto a alguna gente no le afecta lo más mínimo. Pero a alguien que prefiere sentar unos principios y vivir en base a ellos, y que encima está constantemente planteándose lo que es bueno y lo que no, sí. La verdad es que siempre me ha costado entender a esa gente que deja pasar su vida sin preocuparse por pensar siquiera en lo que es tener principios. Aunque en realidad, es la mayoría de la gente la que vive así. Y no es esa gente a la que tachamos de despreocupada, no. Es gente que actúa sin saber por qué. No, no es esa gente de la que se dice, actúa por instinto, es...bastante más complicado que eso. Es realmente muy difícil explicarlo, pero realmente muy fácil identificar a esa gente. Y trabajando de cara al público, lamento decir que la gran mayoría de la gente es así.

Yo me pregunto, ¿cómo puede alguien hacer...algo, cualquier acción por nimia que sea sin plantearse si está bien o mal? Pero claro, antes cabe preguntarse, ¿qué está bien y qué está mal? Tuve una discusión muy grande con una persona, hace un tiempo, al respecto. Y es que yo le insistía en que todos debiéramos actuar con ética, y esa persona me decía que lo que pasa es que para ella podía ser ética una cosa que para mi no. Entiendo lo que me quería decir, pero no sabía cómo demostrarle que no tenía razón. Y creo que ahora tampoco sabré hacerlo. ¿Pero es que puede ser la ética realmente algo que dependa de la persona? ¿Puede ser ético para alguien matar a otro, aunque para mi no lo sea? Creo que eso no es ética, sino normalidad. Normalidad, en tanto a que para esa persona puede ser algo natural, algo cotidiano, algo que no supone un problema. Si esa persona que mato no soy yo, ergo yo seguiré estando bien, ¿qué problema hay en terminar su vida? Eso puedo aceptarlo. Pero decir que por qué no va a ser moral que yo decida cuándo ha de acabar la vida de ese sujeto, no. Porque lo ético han de ser aquellas acciones que sean buenas, y la bondad solo puede darse cuando no suponga dolor para nadie.

Estamos llegando a lo que quería, pero aún queda un poco. Hace poco en otra entrada puse a los lectores a prueba, por decirlo de alguna manera. ¿Qué pasaría si tuviese que elegir entre mi muerte y la de una persona muy querida? La pregunta tenía más miga que eso, por la situación que se planteaba, pero no viene al caso repetirla por completo. Lo importante es que mi buen amigo, y compañero de armas por así decirlo, en tanto que el arma es boli y papel, o teclado y blog, Henry J. White, me dió una muy buena respuesta, que tampoco voy a repetir. El caso es que su respuesta denotaba una bondad que raro es ver en la sociedad en la que vivimos. Claro que hay que tener en cuenta que no es lo mismo plantearse una situación a vivirla realmente, pero estoy seguro que en su caso, haría realmente lo que imaginó que haría. El caso es que incluso si solo se trata de imaginar la situación, si fuese sincera, la mayoría de la gente elegiría la opción menos bondadosa. Se que así planteado, parece raro, así que diré lo mismo con otras palabras: elegiría la opción que más le beneficiase a ella misma.
Y eso, evidentemente, no es ético.

Cuando veo una noticia de otra mujer víctima de la violencia de género, lo primero que me viene a la cabeza, mi primer pensamiento, es siempre ¿por qué? ¿Realmente puede haber un motivo por el que una persona deba matar a otra? Siempre, siempre hay otras alternativas. Puede que sea un ejemplo muy infantil, quiero decir, en comparación con los problemas realmente serios que hay a lo largo y ancho de este mundo en que vivimos, pero siempre prefiero ejemplos fácilmente explicables a ejemplos que luego no sea capaz de desarrollar con palabras. ¿No puede una persona harta, no cansada sino harta, de su pareja simplemente dejarla? Aunque tenga que quedarse en la calle, o incluso, aunque tenga que dejar a su pareja en la calle impidiéndole volver a casa, incluso si fuese suya, ¿no es una opción con el mismo resultado, pero mejor? Seguiría sin ser la opción más bondadosa, pero sería una solución considerablemente más buena, ¿no?

¿Y cuando en las noticias hablan de los atentados o tiroteos con, en ocasiones, centenares de víctimas, que ocurren casi a diario, solo que en lugares muy lejanos a donde la mayoría de la gente que pueda tener acceso a esto vive? ¿Cómo puede alguien sobrellevar eso, o escucharlo sin inmutarse? ¿Cómo pueden verse imágenes de niños con miembros amputados, adultos hechos pedazos, ancianos totalmente quemados, sin pensar, e imaginar en el lugar de esa gente a una persona importante para nosotros? ¿Cómo se afronta la realidad de las guerras sin derramar una lágrima? No, no es una pregunta de tantas. Si alguien sabe cómo, desearía saberlo. Vaya, me acabo de dar cuenta según escribía esa última frase, de que he mentido. La verdad es que no desearía poder permanecer impasible ante esos hechos. ¿Será que quien soy es realmente uno de esos a los que le gusta sufrir? Como ya dije, me gusta ir puliendo, evolucionando mi filosofía de vida, mis principios. Y os aseguro que esta pregunta me ha venido a la mente ahora mismo. Pero mejor me respondo ahora mismo también: no. Simplemente, no quiero perder mi humanidad. Mira, parece que esta pregunta me ha venido mejor de lo que esperaba, porque ahora puedo tomar un camino un poco más largo para llegar al final de todo esto, y hablar de la humanidad. En cierto modo, ya tenía pensado hacerlo, pero no de la forma en que me ha salido al paso ahora. Habrá que esperar un poco más para llegar al quid de la cuestión. De hecho, habrá que esperar un día, porque como veo que esta entrada es ya lo suficientemente larga, creo que mejor la continuaré mañana, pero publicaré lo que llevo escrito hasta ahora.

Así de paso, me obligo un poco a mi mismo a seguir escribiendo mañana. No me gusta tener el blog tan abandonado...
Buenas noches, y seguimos mañana.

viernes, 30 de marzo de 2012

Esta vez es general


Para bellum. Primera parte.

No hay nada que negociar, no a la reforma laboral.
Porque todos somos necesarios, tú también. Av. de Roma
Recien llego de la manifestación en León en relación a la Huelga General del día de hoy, 29 de Marzo de 2012. He de decir que mis espectativas eran muy bajas: salí sencillamente a sacar algunas fotos por tener algún recuerdo. Además, esperaba por un lado bastante rudeza y hasta represión por parte de la Policía: por la mañana, cuando iba a trabajar, me topé con la manifestación matinal y los antidisturbios estaban acompañando a los manifestantes en ambos flancos; y por otro, una turba bastante más turbada, nunca mejor dicho: es decir, que la multitud estuviese más agresiva y faltona. Pero ni una, ni otra: antidisturbios, ni había: sólo Policía Local, un coche al principio y otro al final de la manifestación, y alguno que otro a lo largo del recorrido, así como agentes a pie, en más cantidad en el lugar de destino, el ayuntamiento; y los manifestantes estuvieron de lo más tranquilos y respetuosos, bien organizados y sin producir más altercados que algún que otro petardo espontáneo.

Reforma inmoral, huelga general
Para quienes no conozcan León, dejo la imagen del recorrido, que fue como sigue: empezando en la Plaza de la Inmaculada, bajamos hacia Guzmán por la Avenida de Roma, donde tras rodear la fuente, comenzamos a subir por Ordoño II hasta llegar a Santo Domingo, donde tomando primero la Calle de la Independencia, giramos a la izquierda por Burgo Nuevo para llegar a la plaza del ayuntamiento, donde terminó...relativamente. Vamos a ir, más o menos, paso por paso. Tengo casi 200 fotos pero por supuesto no pondré todas aquí.

Primero decir, que es la primera vez que acudo a una manifestación, aunque insisto en que no fui como partidario, sino como espectador por así decirlo. Pensé que ésta saldría del Palacio de Botines, pero cuando llegué ahí a eso de las 18:35 no había un alma, así que fuí a preguntar a un policía, que me indicó por donde llegar. La verdad es que viendo hacia dónde iba la mayoría de la gente que partía de Santo Domingo, no era difícil adivinarlo. Llegando a la plaza de la Inmaculada no logré más que acrecentar mis temores a las revueltas que podían surgir: había 1 coche de la Policía Nacional y 2 furgonetas de los anti disturbios, amén de un par de coches de la Local. Y los gritos comenzaban a oirse a medida que me acercaba por la Gran Vía de San Marcos. Como en toda manifestación, eran varios los slogans que se repetían una y otra vez; pero para variar, no recuerdo, ahora mismo, ninguno de ellos.

Recorrido de la manifestación, saliendo desde Plaza de
la Inmaculada y terminando en la Plaza de San Marcelo
y el Palacio de Botines. En verde, recorridos alternativos.


El capitalismo NO funciona
Según llego a la plaza de la Inmaculada, me encuentro de frente con la pancarta que más me gustó de toda la manifestación, y que no volví a ver más: "El capitalismo NO funciona". La plaza no estaba ni tan siquiera llena, y la manifestación había comenzado a recorrer la Avenida de Roma: irían por la mitad de la avenida cuando llegué a la plaza, y como quería tener fotos del comienzo y de la pancarta principal, fui avanzando a medida que sacaba alguna foto al pelotón de en medio. Además, por la mañana en el trabajo me habían dicho que los piquetes iban al principio y al final de la manifestación, y quería comprobarlo. Bastante ruido en esos momentos iniciales, repitiendo slogans y pitando con los silbatos. Pero lo que más me sorprendía era la poca presencia policial: desde la plaza de la Inmaculada hasta Guzmán el Bueno apenas me crucé con 2 agentes, más el coche de la Policía Local que iba al frente de la manifestación, delante del coche que encabezaba la manifestación, el cual por cierto me sorprendió cuando, entre otras varias canciones, puso Highway to Hell, de AC/DC. Si bien resulta ser una buena metáfora para describir en lo que nos encontramos metidos, no me pareció del todo apropiada para una manifestación.

Pero sí, en esas estamos, en una autopista hacia el infierno, cuesta abajo y sin frenos. Porque ahora más que nunca, las grandes empresas, los grandes empresarios así como los políticos de altas esferas son quienes tienen todo el poder y el control sobre la situación económica global, sobre el dinero. Y, eso sí como siempre, es el trabajador de a pie quien sufre las consecuencias y quien paga el pato, quien realmente padece la crisis y quien ha de sacrificar las cosas más básicas, como servicios públicos que se privatizan o se reducen mientras gente que gana más de lo que una persona normal necesita gastar al mes, lo que vienen siendo más de 3000 euros, por hacer realmente poco no renuncian a ni una pizca de su fortuna. Y es que ciertamente, con 3000 euros al mes no es que se pueda vivir bien: es que se puede vivir pero que muy bien. Una familia puede subsistir perfectamente solo con un sueldo de 3000 euros, y me refiero a una familia tipo, con 2 hijos, casa y coche. En una situación normal, sin excesos ni lujos en el tipo de vivienda o vehículo, una familia de 4 miembros necesita del orden de 1000 euros para la vivienda, con los gastos que conlleva, 800 para el coche y 500 para la alimentación. Y creo que muchos estarán de acuerdo en que estoy tirando bastante por lo alto, pero prefiero eso a oir luego algo como pues con 200 euros comerás tú, porque a mi no me da. Y aún tirando por lo alto, sobran 700 euros. Pero en realidad, no habría problema si la cosa se quedase aquí, ni para esta familia de 3000 euros de ingresos ni para una de 1000. El problema llega por otro lado: cuando después de este reparto, o el proporcional en la familia de 1000 euros de ingresos, el sobrante se desperdicia, gastándose en lujos; y más aún, se sobrepasa en gastos el sobrante de los ingresos. Esto es lo que ha venido ocurriendo en las últimas décadas.

Guzmán el Bueno
NO a la reforma laboral. Av. Ordoño II
Llegados a Guzmán el Bueno, y alcanzada la cabeza de la marea, descubro el coche que encamina la marcha y, además, un hombre en silla de ruedas que va entre el susodicho y el resto de manifestantes. Tomo algunas fotos desde varios ángulos mientras se rodea la fuente y se prosigue rumbo al corazón de la ciudad de León: subiendo Ordoño II hasta Santo Domingo. Si bien lo que podríamos considerar la primera procesión de la Semana Santa era harto extensa, prefería no perder su comienzo, ya que podía volver a sacar fotos al resto de la aglomeración llegada ya la cabeza a destino. El coche policial que abría paso por delante cambió a mitad de la avenida, sustituyéndose por otro y yéndose el primero hasta Santo Domingo para ayudar a cortar el tráfico, tarea que parece haberles costado, ya que hasta el instante antes de entrar el coche de la manifestación en la rotonda siguieron pasando coches. Ahí pregunté a un policía, antes de que se me echasen encima los manifestantes, hacia dónde seguiría para posicionarme mejor: me dijo que irían al ayuntamiento por la Avenida de la Independencia, buena calle por la que transcurrir. Los negocios de Ordoño fueron cerrando según veían acercarse el tumulto, pero sin que en ningún caso nadie les dijese nada. Y, más aún, al llegar casi al final de lo que se recorrió de la Avenida de la Independencia y encontrarse con un local abierto, la única actuación de la gente fue la de abuchear y hacer sonar sus silbatos: nadie se acercó tan siquiera a intentar que cerrasen. Si finalmente cerraron o no, no me paré a averiguarlo, pero no hubo ningún tipo de reyerta. Y la manifestación encara ya el ayuntamiento por Burgo Nuevo, aunque no sé si sigue considerándose tal calle cruzando la avenida.

Av. de la Independencia
Por un lado, y casi en primer lugar, ver la manifestación tan de cerca me sorprendió, sobretodo por el hecho de ver a tanta gente secundándola, y, más aún, ver a tantas personas por encima de los 40 años. La verdad y como dije al principio, tenía bajas espectativas y pensaba que no sólo sería secundada por muy poca gente, sino que además, serían la mayoría jóvenes que no tienen trabajo ni siguen estudiando. Y esperaba más de lo que comunmente se conocen como perroflautas: creo haber visto solo un grupo de 7 u 8 algo así como a mitad del pelotón. Tal vez por tener esas espectativas fue precisamente por lo que me sorprendió gratamente. Al menos al principio; más adelante me hubiese sorprendido con o sin espectativas. Pero por otro lado, y como también ya señalé, fui nada más que como asistente: como fotógrafo más bien. Porque si bien estoy de acuerdo en que la huelga es un derecho de todo trabajador, y también en que las cosas están, y estaban, mal y van aún peor encaminadas, lo que no se puede pretender es escoger mal, pactar mal, y luego quejarse de lo que uno mismo ha escojido y ha pactado. Bueno, esto habría que puntualizarlo: escoger mal es sin duda culpa del pueblo, y por tanto del trabajador. Pero en cuanto a lo de pactar...creo que iría siendo hora de afrontar la realidad: los sindicatos NO representan al trabajador. Gente que cobra más que un trabajador, hace menos que un trabajador, y no padece las estrecheces económicas de un trabajador no puede representar a un trabajador. Gente que vive mejor que un trabajador no puede representarlo, porque no sabe, aunque tal vez supo anteriormente, por lo que está pasando. Representantes de los trabajadores debieran ser los trabajadores per se, que no per sécula seculorum, porque anda que no duran los dirigentes de estos grupos sindicales. Y por supuesto, y aprovecho para decir que al igual que los puestos políticos, inclusive el de Presidente del Gobierno, estos trabajos debieran ser no remunerados: de voluntariado si se prefiere. Porque, ¿cómo va alguien a luchar por el derecho de aquellos a quienes supera en ingresos de forma objetiva? Cuando pacte o dialogue con el gobierno, no será capaz de ver la auténtica necesidad del pueblo, de la gente a quien supuestamente representa, porque él está en una situación notablemente mejor. Y diría aún más...¿por qué necesita el pueblo representantes? La manifestación en si misma es una buena forma de demostrar que no estamos contentos con los sucesos que acontecen en la sociedad actual, ¿es necesario que un intermediario se lo diga al gobierno, y pagarle por ello? Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y bien es cierto, pues la marcha en sí, de multitudinaria, basta para expresar lo que se quiere expresar: el descontento y la oposición. Hubo un discurso al terminar la manifestación en la plaza de San Marcelo: yo no lo escuché entero porque me fuí a sacar fotos al resto de manifestantes aún no arrivados, pero es que sinceramente, no hacía falta discurso alguno. La plaza estaba abarrotada cuando había una huelga general convocada en respuesta a los cambios efectuados en el ámbito laboral. Ya está. Ese es el mensaje. Es intrínseco a la manifestación.

Huelga General contra la reforma laboral.
Plaza de San Marcelo
Pero prosigamos. Así pues, tras una breve pausa en el cruce de Burgo Nuevo con la Avenida, supongo que para organizar la entrada a la plaza, la muchedumbre siguió camino y comenzó, al fin, a aparecer a un lado del viejo ayuntamiento, a abarrotar la plaza que, al menos bajo mi punto de vista, es famosa por albergar las diversas ferias del libro que se celebran a lo largo del año. Al adelantarme para seguir fotografiando, vi que ya había un grupo de unas 5 personas esperando en la plaza, y poco a poco, el resto fue entrando, tomando la plaza muy despacio en principio, pero ocupándose luego en un abrir y cerrar de ojos. Cuando me quise dar cuenta, estaba abarrotada, y al volverme un poco para sacar unas fotos vi que entraban por la calle contigua, la que marco en el mapa de verde, la Calle de la Legión VII. Ahí veo la primera bandera comunista, alzada por una señora de unos 60 y tantos años, además de un grupo de niños que, acompañados de algunos mayores, portan una pancarta que hace alusión a la educación, como no podía ser de otra manera.




¡¡Recortes no!! Enseñanza pública. Calle de la Legión VII
Plaza de San Marcelo abarrotada
Porque una cosa hay que tener clara siempre: la juventud es el futuro. Y lo que está claro es que su herencia va a ser más bien mala, tanto medioambientalmente como en cuanto a relaciones exteriores del mundo desarrollado en el que vivimos por esta zona con el mundo subdesarrollado o tercer mundo, con el que tanto nos enfrentamos, en definitiva, por dinero, ya sea en forma de petróleo, de otros recursos naturales o de mano de obra barata. ¿Qué podemos dejarles, más que una buena educación? Y no hay mejor educación que aquella por la que no hay que pagar, aquella que se le da a una persona por eso mismo, por ser una persona. Llamar a una institución Universidad Pública y que haya que pagar la friolera de casi 1000 euros por estudiar ahí es no solo de risa, sino también algo insostenible para gran cantidad de familias. Y, para colmo, se reducen en número y cuantía las becas. Claro, eso necesita un país en crisis: ignorantes. No hace falta gente a la que se le diga vete arriba, y se piense qué hay abajo, ni gente que vaya arriba porque le has dicho que lo haga; lo que se necesita es gente que vaya arriba porque has señalado con el dedo hacia arriba, sin siquiera mediar palabra (tenía escrito ya este ejemplo con izquierda y derecha en lugar de arriba y abajo, pero no quiero connotaciones políticas). Aún recuerdo, y esto no es broma sino una anécdota real de mi vida, cuando, yendo al colegio de pequeño y queriendo mi madre que usase para el nuevo curso que se venía un cuaderno a medias que andaba por casa, seguramente por no haberse utilizado entero el curso anterior, los profesores le llamaban la atención instándole o más bien informándole de que debía llevar un cuaderno nuevo, entero. Huelga decir que luego acababa a la mitad tras finalizar el curso. Y esto es verídico, y va relacionado a lo que ya decía antes: que llevábamos décadas viviendo muy por encima de nuestras posibilidades, y más aún la última década tras la venida del euro, cuando pasamos de golpe y porrazo a pagar por una barra de pan de 50 pesetas a 50 céntimos (+60%), por un chicle de 5 pesetas a 5 céntimos, que son ya 10 ahora, por un café de unas 60 pesetas a no menos de 90 céntimos (+150%), y, pese a esas subidas, seguimos consumiendo en la misma cuantía aunque el valor fuese superior. Decir que la crisis que se produjo hace ya 4 años no se veía venir es bien ser muy hipócrita; o bien, y con perdón, ser muy ignorante. Siendo así, no podía ser de otra manera que la pancarta que más me gustase de toda la manifestación fuese la que dije: el capitalismo NO funciona.
Dos chicas colocan carteles de Cerrado por Huelga
La educación no se vende ¡Se defiende!
Los estudiantes llegando a Santo Domingo por Ordoño II
¿Por dónde ibamos? Ah, sí. Así pues, dejé la plaza de San Marcelo, esta vez subiendo hacia el Palacio de Botines, primero para sacar alguna foto de la Plaza desde cierta altura y, después y ante mi sorpresa de que los manifestantes seguían llegando a raudales por Santo Domingo, bajar hacia Ordoño II para seguir haciendo fotos de pancartas no menos llamativas que las que encabezaban el movimiento. En ese momento ya se veía de todo, desde algunas pancartas sin sentido, hasta otras realmente muy buenas, como las de un grupo de gente con la que conversé agradablemente y quienes espero ahora estén leyendo esto. Apostado en los pocos sitios ligeramente elevados que hay al principio de Ordoño descubro dos caras muy distintas de la misma gran moneda manifestaria: primero, la cara amarga y lo primero que no me gustó de la manifestación: gente colocando carteles de Cerrado por Huelga en locales, los cuales ya habían cerrado antes que la manifestación llegase. Es algo que irremediablemente me mosquea, y mucho, porque al igual que todos tienen derecho a hacer la huelga, todos lo tienen también a trabajar, y nadie puede obligar a otra persona a cerrar por ningún motivo. Si la huelga es tu derecho, y yo te lo respeto, respeta tú mi derecho a trabajar. Vamos, digo yo; y en segundo lugar, que la gente no había ni mucho menos terminado de llegar. Seguí sacando fotos a lo lejos, hacia la alargada muchedumbre que venía subiendo desde Guzmán el Bueno, ya después de que se hubiese llenado la Plaza de San Marcelo hacía como 15 ó 20 minutos, y pensando que faltaría poco para ver el final, esperé sacando fotos desde más o menos la misma zona, metro arriba metro abajo, a las diversas pancartas de los diversos manifestantes que seguían apareciendo sin cesar. Y minuto a minuto sin ver la cola de tan larga, y letal también para el gobierno, serpiente, me iba sorprendiendo más y más. Pasó un grupo de republicanos; y también un grupo de comunistas. Entonces, comenzaron a oirse fuertes gritos: estaban llegando a Santo Domingo los estudiantes. Obviamente en el resto de la manifestación ya había habido unos cuantos, pero este era un grupo solo de estudiantes, y realmente muy extenso. Al grito de La educación no se vende, se defiende, y con unas cuantas pancartas bastante buenas, venían armando bastante jaleo, pero en el buen sentido y siempre respetando. Pero como siempre pasa, algunos se cuelan: en el mismo grupo de los estudiantes, pero más atras, venía un pequeño grupo con el peor slogan que escuché en toda la tarde, el único que dejaba mal a la manifestación: la próxima visita será con dinamita.

Sin la clase obrera no se mueve ni un solo engranaje.
La patronal ordena. El gobierno impone. La juventud responde.
Necesito 999€ para ser mileurista.
Tu banco y cada día el de más gente.
Pero es algo que siempre ocurre, y por desgracia siempre ocurrirá. Pasó con el movimiento del 15M también. Por muy respetuosos que sean quienes realmente están entregados a la causa que se defienda, sea cual fuere, siempre habrá un grupo, con suerte pequeño, que esté por estar, o esté sin enteder por qué está, o esté sin que debiese estar. La cuestión es que al final, son las de esa gente las acciones que se recuerdan, y es más probable ver luego en las noticias, en uno de estos popurris de imágenes que sacan para intentar englobar todo el acontecimiento, al grupo que pasa gritando algo como eso, que al grupo precedente reivindicando una educación justa y de calidad. Siempre se dice que no hay que generalizar, pero sin embargo es algo que está metido en nuestras cabezas: cuando se hace distinción social, de clases, sexual, de partidos políticos, se acaba siempre generalizando. Generalizando y discriminando, eso sin duda. Lo que hay que entender es cuán grave resulta hacer esto, ya que por ejemplo, para mis creencias (no religiosas, por supuesto), ha supuesto una total destrucción: el comunismo viene ya siempre marcado por lo que hicieran los dictadores Lenin o Stalin en su adorada URSS (que, siento insistir en ello, recuerdo es unión de repúblicas SOCIALISTAS soviéticas, y que en ningún caso era comunismo siquiera). En mi opinión lo que habría que hacer, en lo que deberíamos esforzarnos en mejorar cuando protestamos de forma pública utilizando medios como estos, es el hecho de, cuando se detecte entre los compañeros ideológicos algún alborotador de este estilo, o bien echarlos si no son demasiados, o bien hacer actuar al cuerpo policial para que les echen. Creo que nadie de los que había hoy en la manifestación quiere que recuerden su protesta por esas palabras: la próxima visita será con dinamita.

Esto no es una reforma, es un golpe de estado
contra nuestros derechos!!
A parte de eso, poco más. Algunas pancartas con la cara de Rajoy, que ante esto, me mantengo inflexible: no puede elegirse a un presidente nuevo por mayoría absoluta y a los pocos meses estar todos en desacuerdo con él. Lo siento, haber elegido mejor. Y algún que otro encuentro con amigos, seguro que alguno más de los que yo vi, pero es que yo estaba a lo mío, y 3 de ellos de no ser porque se me echaron encima para que les viese, no me hubiese ni enterado de que estaban.

Lucho por una educación que me enseñe
a pensar y no a obedecer
En cuanto a mi opinión sobre la huelga, por si alguien se lo está preguntando, diré que si bien creo que es realmente necesario detener este flujo de cambios que se limitan a, hablando en plata, joder al trabajador, va siendo hora de que asumamos nuestras responsabilidades. Y nuestra responsabilidad como pueblo es defendernos, pero nosotros mismos. Ni políticos ni sindicalistas, ni nadie que gane más y viva mejor que el pueblo llano puede ni debe tomar las riendas de nuestras quejas. El pueblo tiene voz propia, vaya que si la tiene. El pueblo es quien derroca presidentes, quien va a la guerra, quien produce, quien consume, quien se acerca a otras naciones mediante la integración. No es que tengamos voz propia, es que somos los únicos con voz. El presidente, los diputados, el senado, los jueces, la policía...son ellos quienes trabajan para nosotros, y no alrevés, porque les pagamos el sueldo pero más aún, porque sin nosotros ellos no tienen a quién gobernar, a quién juzgar o a quién proteger.


SE VENDE: educación pública

De prueba hasta la jubilación
Estos chicos llegaron entre las últimas oleadas de gente a Santo Domingo, con mucho ánimo y fuerza gracias en parte al megáfono y en parte a quien lo manejaba. Además, sus mensajes, referidos a la educación y la jubilación, me encantaron. Así que les pregunté si podía fotografiarlos. Son del STE LE, el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de León (Página web), del que vi muchas pegatinas durante la manifestación: estaban muy activos. Y además, me conocían de haberme visto en el trabajo. Visitad su página web si teneis tiempo, que está bastante interesante. Y un saludo para ellos desde aquí.


Como dije, aquí no subiré todas las fotos. Pero están todas en la página de Facebook del blog, las podeis encontrar aquí:  Fotos de la Huelga











 
Dejando a un lado ya el tema que nos ocupa, decir que siento haber tardado tanto, tantísimo en volver a escribir. Tenía, y aún tengo, una entrada preparada sobre todo eso de la piratería, del cierre de Megaupload y tal, que pensaba poner antes de que empezase Marzo, por aquello del Marzo negro, pero sinceramente no he tenido tiempo. Estoy bastante estresado del poco tiempo que tengo para mí realmente, porque aun cuando parezco tenerlo al final acabo haciendo cosas ajenas. Prueba de ello es estar escribiendo esto a las 6 de la mañana...y aún me queda no solo mirar las fotos que he sacado, sino colocarlas por el texto y dejarlo más o menos cuadrado, como me gusta a mi. Intentaré de verdad que no pase tanto tiempo para la próxima entrada, aunque he de decir que si noto que lo que escribo gusta, si noto algo de apoyo por así decirlo, me costará menos seguir. Que a veces parece que escriba para el aire y aunque me guste escribir y lo considere un hobby, no es muy alentador después de unas 7 horas trabajando en ello. Y como siempre, comentad, votad en la encuesta (eso tenedlo muy en cuenta, que realmente es muy interesante saber de qué lado cojea hoy por hoy el mundo), y para sugerencias, dudas o contactar teneis a la derecha el e-mail. Después de la última entrada cree una página de Facebook y un Twitter para el blog. Os pongo ambos a continuación:

Pd: El nombre del twitter viene de las iniciales de la frase: Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum.

Hasta la próxima.

Si vis pacem, para bellum.

domingo, 22 de enero de 2012

Ser, o tener, esa es la cuestión


Sobre el comunismo. Primera parte.

Noviembre de 1989. El muro de Berlín cae, y con él, la máxima representación del comunismo. La URSS queda disuelta tan solo 2 años después. Hemos vencido al enemigo.
El muro que antaño mostrara la delgada línea que separaba al comunismo del capitalismo se ve reducido a escombros, y lo poco que queda grita a voces el deseo ya cumplido de eliminar esa barrera. La guerra fría llega a su fín. El miedo a sufrir un ataque de la Rusia comunista, bien como represalia o como un ataque preventivo, desaparece. Se avecinan tiempos mejores.

¿O tal vez no?

Esta vez, escribo desde un restaurante. Parece que últimamente me guste escribir desde sitios poco comunes. Estoy comiendo la tarta de chocolate más rica que recuerdo haber probado, y solo me vienen a la cabeza las palabras de Tallahassee: hay que disfrutar de las pequeñas cosas.

Obviamente, hablaré con frecuencia, y largo y tendido, acerca del comunismo. Es un tema extenso y de difícil explicación. Bueno, es difícil explicarlo bien. Así que creo que lo mejor es comentarlo poco a poco, por partes.

Una diferencia fundamental entre capitalismo y comunismo es, obviamente, el dinero, ya que el primero se basa en el capital, mientras que el segundo, en...bueno, esa es una parte del comunismo difícil de explicar, así que mejor dejarlo hasta ahí por el momento.

Pero, ¿qué es el dinero? O se me ocurre una pregunta mejor: ¿por qué lo necesitamos? Es decir, ¿por qué tienen precio las cosas?

Hay conceptos que por ser muy diferentes a lo que estamos acostumbrados, por diferir mucho de lo que consideramos normal, son muy complicados de asimilar. Lo explicaré con un ejemplo concreto y de algo muy reciente:

Y es que hace poco, en un experimento realizado en el colisionador de hadrones de Suiza, se ha obtenido como resultado que unas partículas han viajado a una velocidad 20 nanosegundos superior a la de la luz.
Hay quien no comprende la magnitud de tal desenlace.
- ¿Y qué? -me han llegado a decir- también se creía que la Tierra era plana- refiriéndose a que se supone que nada puede viajar más rápido que la luz.
Bueno, pues para comprenderlo mejor, pondré un simil: que este experimento resultase correcto supondría a la física lo que descubrir que el Homo Sapiens fue siempre lo que es a la biología: rompería las bases, los principios básicos sobre los que descansa el resto de la ciencia en cuestión. Además, de ser cierto esto, de poder alcanzar una velocidad superior a la de la luz, los viajes en el tiempo al pasado serían posibles. Sabemos que es posible viajar al futuro, alcanzando una gran velocidad, pero no ocurre lo mismo con el pasado. Por esto, yo no creo que el experimento diese un resultado correcto. Pese a cualquier extraño desenlace que hayamos visto en películas o series, el resultado lógico de poder realizar viajes al pasado sería tener visitantes "atemporales" constantemente. De todas formas, eso es solo una opinión; y esto, solo un ejemplo para ver lo difícil que es asimilar lo que rompe completamente con lo preestablecido.

Esto es lo que se nos ha vendido por comunismo.

 Así que volviendo al tema que nos ocupa, ¿por qué las cosas tienen precio? Hay un concepto que puede ayudarnos mucho: edición limitada. ¿Qué es una edición limitada? Es una versión de un artículo existente con alguna variante en aspecto, prestaciones, o ambas. ¿Y por qué es más cara? He aquí el quid de la questión. Porque pese a esos detalles en los que difiere del original, la diferencia de precio no debería ser tan elevada. Pero es que se paga más por la exclusividad, por ser uno de los pocos en poseer unos detalles que hacen de tu posesión no algo único, pero sí limitado. De eso se trata.
Pagamos porque es escaso, porque alomejor hay 2000 demandantes y sólo 100 ofertas, así que solo un 5% podría tenerlo. Al igual que en una subasta, donde una única persona con más dinero que el resto se lleva lo subastado, los 100 con más dinero prevalecerán.

Así pues, pagamos por la escasez más que por la posesión en sí. Y bien pensado, no es una teoría o una idea, ya que, ¿por qué no pagamos? Ahora mismo, solo por el aire. Y ahí está el gran problema, o al menos yo lo veo ahí: dado que solo del aire no se puede vivir, y que por el agua, la comida, la electricidad y la ropa, ambas necesarias para mantenernos en calor, y hasta por la vivienda tenemos que pagar, se produce una extraña consecuencia.  Porque todo esto nos parece obvio, probablemente por verlo por separado, pero en conjunto forman una curiosa situación: pagar por vivir. Y así, obtenemos lo inevitable: gente que muere de hambre, de frio, de la no-tenencia de lo más básico. Y mi pregunta es: ¿acaso podemos considerar esto como normal?
Esto es lo que el capitalismo ha mostrado provocar.
No aparteis la vista, es el producto del dinero en vuestro bolsillo.
La gente muere de hambre a diario. Y sí, lo sabemos bien, y muchos se conciencian y colaboran con ONG's. Eso está muy bien, por supuesto. Nos preocupamos por los demás, y por ende, tratamos de ayudarles. Pero aunque esa ayuda fuese mínimamente suficiente, cosa que no lo es, me resulta difícil entender la normalidad con la que se ven estos hechos. Desde nuestras casas vemos como muere la gente de hambre mientras nosotros tiramos comida a troche y moche. Porque todos hemos tirado comida alguna vez, bien porque sobra o bien porque tenemos tal cantidad todos los días que algo se pone malo y tenemos que tirarlo. Pero el caso no es lo que hacemos o dejamos de hacer, si ayudamos o no, o el por qué tiramos comida, si es que lo hacemos. Lo realmente importante es darse cuenta que pagamos por vivir, que el dinero controla todo hasta tal punto que incluso decide sobre la vida y la muerte.

Hay quienes piensan que bajando los precios, o incluso generando más billetes, problemas como estos, como la crisis actual, como la pobreza o la incapacidad de muchos de lograr lo que popularmente se conoce como llegar a fin de mes, se solucionarían. Nada más lejos de la realidad. El sistema de compra-venta, o trueque en tanto que es un intercambio: se cambia dinero por otros bienes, del capitalismo es inherentemente defectuoso. Y no cuesta mucho hacerse a la idea de por qué.
El sistema de precios no es más que una manera de normalizar el tipo de cambio. De hecho, tipo de cambio es como se denomina a la relación entre divisas. Pero el sistema está indefectiblemente basado en el trueque. El dinero, monedas y billetes, son un bien material, son un producto manufacturado en una fábrica, como los coches, los materiales de construcción o los lápices. La fábrica pertenece a una empresa, que pudiendo llamarse, por ejemplo, Bush e hijos, se denomina Reserva Federal en Estados Unidos y Banco Central Europeo en Europa. Estas empresas, amparadas por ciertas leyes internacionales, poseen el monopolio en el sector, es decir, que son los únicos con permiso para producir dicho bien. Esto, en realidad, va en contra de las propias normas del capitalismo practicado en, básicamente, todo el mundo (incluyendo, sin duda alguna, Cuba, Korea, China, y demás paises socialistas). Pero como dijo un asesino una vez, las leyes están para romperlas.
El gran cáncer de nuestra sociedad.
Peligroso es olvidar que sólo es papel.



Nos encontramos pues en una situación en la que unos pocos controlan el dinero que hay a lo largo y ancho del planeta. Aclaro que pocos es en relación a la población total del planeta. Esos pocos podrían ser 1 millón de personas, lo que supondría sólamente el 0,016% de la población. Y como en todo bien o servicio, quien lo otorga tiene ciertas ganancias, ya sean pequeñas o grandes. La industria del dinero no iba a ser menos, y los monopolistas, por cada dólar, euro, corona, yen, libra, rublo, rupia, dinar, lira, peso, franco, escudo, florín, chelín o real que les compramos, es decir, que ponemos en circulación legal, ellos tienen una ganancia. Puede ser ínfima, aunque lo dudo, pero desde luego es algo. Y actualmente el Ser Humano maneja una cifra aproximada de sesenta billones de dólares (6 x 10^13, o un 6 seguido de 13 ceros), más de cuarenta y cinco billones de euros. Imaginaos las ganancias. Literalmente, podría decirse que cualquier otro subproducto de la economía, con lo que me refiero a todo bien o servicio que no sea el dinero, puesto que éste sería el producto primero, por así llamarlo, existe porque hemos comprado el producto dinero para diseñarlo, adquirir materias primas para su fabricación, manufacturarlo, venderlo y adquirirlo. Es casi inevitable deducir de esto la frase el dinero controla el mundo. Y si el dinero es controlado por alguien...en fin, un silogismo de los fáciles.

Para terminar, por ahora, con esto, diré que en lo que se refiere al comunismo, e insisto e insistiré siempre en que hablo de verdadero comunismo, y no el pseudocomunismo socialista que es el único que, hasta ahora, se ha dado en cualquier época de la sociedad humana, este problema de riqueza/pobreza, de unos controlando por medio del dinero la vida de otros, de padecer por la necesidad inducida de hasta un mero centavo, no existiría por el simple, pero complejo, hecho de que el dinero no existiría. No habría un sistema de compra-venta, ni tan siquiera un trueque. A esto es a lo que me refería antes con cosas difíciles de asimilar, cosas que rompen totalmente con lo establecido. El dinero está tan inculcado en nuestra cultura que ni con la imaginación podemos hacernos a la idea de un mundo sin él.

- ¿Cómo voy a conseguir alimento y un lugar donde vivir si no tengo dinero?

Es el capitalismo el que habla, a través de nuestra boca. Es la idea que se nos ha introducido a base de papel y cobre: sin dinero no tenemos acceso a nada. Para obtener dinero, debemos trabajar. Sin embargo, no hay trabajos suficientes para todo el mundo, así que no todos tienen acceso al dinero. Las fábricas producen excedentes, que al no haber suficiente gente con dinero para comprarlos, se tiran. La gente muere de hambre mientras por otro lado desechamos alimentos. La gente muere de frío en la calle mientras muchas viviendas están desocupadas porque quienes tienen dinero de sobra para comprarlas no están interesados, y quienes están interesados no tienen dinero para comprarlas.
Pero, ¿y si nada se desechase? ¿Y si todo cuanto sobra estuviese al alcance de cualquiera porque, sencillamente, como Ser Humano merece vivir tanto como cualquier otro?
Sí, por supuesto que no estaría bien que alguien que se dedicase a no hacer nada en toda su vida viviese igual que el más currante. Pero es ahí donde está el punto de inflexión, donde lo que se nos escapa de las manos da paso a lo que está en nuestras manos lograr. Porque si no hay trabajo para todos, pero quienes trabajan lo hacen una media de, pongamos, 10 horas, porque no olvidemos que aún existe mucha esclavitud en el mundo, y debido a ese trabajo se desecha gran cantidad de lo producido...¿por qué no simplemente dar 2 horas diarias de trabajo a todo Ser Humano y que, debido a su labor, no necesite ser pagado con dinero porque no necesite adquirir las cosas con dinero? Lo de dos horas, es un decir. Puede que hagan falta 2, puede que hagan falta 5. Lo que es seguro es que si toda persona en este gran globo de hierro, oxígeno y silicio arrimase el hombro, no llegariamos a necesitar trabajar ni las habituales 8 horas diarias de la actualidad. Pero aún así se que hay gente que no lo entenderá.

- ¿Osea que estaría trabajando, pero no vería un duro? ¡Eso es aún peor que la situación actual, seríamos todos esclavos!

Nada más lejos de la realidad. Debido a la labor que realizas, al trabajo que haces para producir, pongamos, alimento para el conjunto de la población, el producto manufacturado por el conjunto de la población estaría a tu alcance. Ese sería tu sueldo, si quieres llamarlo así. No irías a la panadería a dar algo a cambio de una barra de pan a un hombre detrás de un mostrador. Irías a la panadería, algo así como un almacén puesto que no hace ninguna falta alguien controlando el lugar, y cogerías la barra de pan.

- Pero entonces habría muchos más robos. Volveríamos a la situación en que unos pocos tienen todo en su mano. Además, si puedo tener lo que quiera, todos conduciriamos superdeportivos, tendríamos aviones y yates privados, mansiones enormes...

En cuanto a los robos, es absurdo. Actualmente, los robos se cometen porque el ladrón en cuestión espera sacar algo de ese artículo que ha mangado. O cuanto menos, espera darle uso a algo a lo que no tiene acceso, debido a su precio. Si te gusta una videoconsola que vale 800 euros cuando tu sueldo es de 700, la robas y la utilizas, o robas otras cosas, las vendes y la compras. Pero si no tienes sueldo porque no existe dinero, y esa videoconsola está a tu alcance sólo debido al hecho de que ayer y hoy trabajaste tus 2 horas diarias y mañana trabajarás las otras 2 que te corresponden, no necesitas robar eso ni otra cosa. Vas, la ves, te la llevas y la disfrutas. Fin.
En cuanto al segundo punto, es un sinsentido. Como expliqué, apreciamos las cosas por su escasez. Ahora, los superdeportivos son un bien escaso, y caro debido precisamente a ello. Pero si todos tenemos la opción de tener tanto un superdeportivo como un utilitario, teniendo en cuenta que ambos cumplen la función por la que al fin y al cabo necesitamos un vehículo, no ambicionariamos más uno que otro. La necesidad es al fin y al cabo un producto del capitalismo, de la ausencia de dinero. Lo único que como seres humanos necesitamos es oxígeno que respirar y alimento para las células de nuestro cuerpo. El resto no es más que necesidad sugestionada.

Creo que en cuanto al tema de la adquisición de las cosas, no queda nada por añadir. Pero como de todos modos seguiré escribiendo sobre el comunismo, si algún hilo no ha quedado atado, ya lo remendaré.


Para terminar y así fomentar que quienes me leen comenten y se sientan parte de este blog, quiero proponer algo. Quiero jugar un juego, como diría John Kramer. Si bien este no será dañino, sí será en cierto modo doloroso, al menos para personas empáticas o con una fuerte imaginación. Voy a exponeros una situación, cerrada y sin posibles doble sentidos o influencias externas, que quiero que imagineis y sintais como propia, para responder a la pregunta con la mayor sinceridad. Mi objetivo con esto no es otro que el de ver hasta qué punto se impone la ética en las decisiones de la gente. Claro que eso no se verá fielmente reflejado si respondeis mintiéndoos a vosotros mismos. Ahí va la situación.


Os encontrais en una habitación cerrada, sentados en una silla, y enfrente está esa persona por la que siempre dices darlo todo. Es la persona que más quieres en el mundo, pero sabes que no es una buena persona. Hiere a otra gente solo por el placer de hacerlo. Ha robado, violado y matado a gente. Pero tú le amas con todo tu corazón. Al fin y al cabo, es la persona más importante en tu vida. Tu sentimiento por esa persona es tan fuerte que podría decirse que tu vida sin ella no tendría sentido. Pero es una mala persona. Por otro lado, tú te has pasado la vida ayudando a los demás. Se podría decir que eres un santo. Has dejado de comer para que otros coman, has pasado frío para evitar que otros lo hagan, has sufrido penurias por el simple hecho de no dejar que otros lo hagan. Que la mitad de tu cara esté quemada se debe a aquella vez que alguien quedó atrapado en un incendio y el fuego era tan intenso que ni los bomberos pudieron entrar. Pero tú entraste, sin pensar en tu propia vida, para rescatarle. Pese a haber quedado desfigurado de por vida y a haber sufrido 6 meses de coma, todavía te sientes culpable de la pierna que perdió la otra persona. "Si hubiese llegado antes..." es el primer pensamiento de cada mañana. Si te faltan 2 dedos de la mano derecha es por la vez que te secuestraron y por negarte a decir a gente de tal calaña dónde guardabas tus ahorros, nada desdeñables, te torturaron hasta que perdiste el conocimiento por el dolor y te dejaron tirado en la calle. Hay una tercera persona en la habitación, y te dice: elige, o mueres tú, y esta persona queda libre, sin cambiar un ápice y volviendo a hacer las maldades que acostumbra, o tú mismo matas a esta persona, y seguirás con tu vida de santurrón hasta morir de viejo. ¿Qué decides, y por qué?

  
Que empiece el juego.

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Si vis pacem, para bellum.