jueves, 10 de mayo de 2012

Una pequeña parte, o tal vez una parte pequeña


Yo soy... Primera parte.

Últimamente he estado pensando bastante. Y no es que normalmente no lo haga: en realidad, pensar es una de las cosas que más me gusta hacer. Puede que parezca una tontería, pero realmente, pensar no es algo que hace cualquier persona. No quiero decir con esto que hay gente descerebrada, ni tampoco que crea que el resto de la gente no piense en su día a día. Me refiero a que hay poca gente que se pare a reflexionar. Que deje lo que esté haciendo para tomar como dedicación el pensar sobre algo, algo profundo, no vanidades.

La verdad, es que es algo que siempre me ha hecho sentir especial. Pero ojo, que especial no significa ni mucho menos mejor. No me considero mejor que nadie, aunque mucha gente me lo ha dicho. La verdad es que, por mi forma de ser y mi filosofía de vida en varios aspectos, he tenido que aguantar bastantes y diversas vejaciones y hasta insultos. Por ser comunista, me han reprochado el tener bienes; por ser reflexivo, me han echado en cara que voy de listo; por ser solitario, me han dicho que si soy de esos a los que les gusta sufrir. Y todo vuelve siempre a un círculo vicioso, porque por mi gusto por pensar, cada cosa que me ha dicho la gente me ha hecho replantearme aquello que me recriminaban. ¿Seré capitalista? ¿Seré vanidoso

Pero con el tiempo, y a base de precisamente replantearme todo una y mil veces, llegué a una conclusión. Porque lo que busca al final la gente es ponerte a prueba, meterte en una jaula y observarte con microscópico, confirmar si eres como tú mismo te defines, o comprobar si todo es mentira. Así que la pregunta a la que la misma gente que quiere desmoronarme me ha hecho llegar, y la que creo que todo el mundo debiera hacerse es, ¿quién soy? Encontré que la respuesta era muy sencilla. Y que a diferencia de en otros aspectos, es una respuesta que nadie podría refutarme. Porque se trata de la más pura verdad.

Yo soy...quien soy.

Estoy seguro de que más de uno se ha sentido impotente alguna vez. Esa sensación de que, intentes lo que intentes, nada va a salir bien. O peor aún, de que no vas a lograr tu meta. Lo que siente un escritor cuando nada le viene a la cabeza para terminar su obra; lo que siente un estudiante al tener delante un examen y darse cuenta que ni entiende las preguntas; lo que sienten unos padres cuando ven que su mala situación económica afectará a sus hijos; lo que siente una persona tras ver morir a un ser muy querido. Sentir que no puedes solucionar un problema, que una situación se te escapa de las manos. Sentir, que no tienes fuerzas para seguir. ¿En quién confías entonces? Pensándolo bien, cuando uno realmente necesita el apoyo de alguien, ¿tiene a ese alguien a su lado? Siempre se dice que cuando dos personas se entienden de verdad, no necesitan ni hablar; y que los verdaderos amigos están en las buenas y sobre todo en las malas. Pero, ¿cuántos hemos estado en esa situación en que estamos con esa persona que de verdad nos entiende, y su silenciosa compañía nos reconforta en ese duro momento? Eso que vemos tantas veces en películas, ¿pasa realmente?

Por eso la respuesta es, como dije, simple verdad. Porque la persona en la que uno debe contar cuando necesita a alguien no la encuentra fuera de uno mismo. Porque por difícil que sea el obstáculo, nada ni nadie nos puede ayudar más a superarlo que nuestra fuerza de voluntad. Nosotros mismos somos la solución al problema. La confianza en uno mismo lo es todo...

Sé que parece que esta entrada no tiene mucho sentido. ¿A qué viene todo esto, que parece más un mensaje religioso que ninguna otra cosa, hablando de la fuerza interior de uno mismo y chorradas así? Pero es que no es ahí a donde quería ir a parar. Esta es más bien una entrada...de determinación. Es una entrada para decir sin tapujos algo que llevo guardado dentro de mi. Y es algo que no hago muy a menudo, así que más vale prestar atención, bueno, si es que se tiene un mínimo de interes por lo que pueda decir.

Como dije antes, desde que tengo uso de razón prácticamente, a mis ideales y filosofías, que por cierto he de decir que he ido puliendo pero no cambiando con el paso de los años, le han saltado al paso las críticas de, la verdad, bastantes personas. Para colmo, la mayoría ha hablado siempre sin conocimiento de causa, sin plantearse siquiera si realmente su crítica estaba fundada. Lo que se suele denominar, joder por joder. Y esto a alguna gente no le afecta lo más mínimo. Pero a alguien que prefiere sentar unos principios y vivir en base a ellos, y que encima está constantemente planteándose lo que es bueno y lo que no, sí. La verdad es que siempre me ha costado entender a esa gente que deja pasar su vida sin preocuparse por pensar siquiera en lo que es tener principios. Aunque en realidad, es la mayoría de la gente la que vive así. Y no es esa gente a la que tachamos de despreocupada, no. Es gente que actúa sin saber por qué. No, no es esa gente de la que se dice, actúa por instinto, es...bastante más complicado que eso. Es realmente muy difícil explicarlo, pero realmente muy fácil identificar a esa gente. Y trabajando de cara al público, lamento decir que la gran mayoría de la gente es así.

Yo me pregunto, ¿cómo puede alguien hacer...algo, cualquier acción por nimia que sea sin plantearse si está bien o mal? Pero claro, antes cabe preguntarse, ¿qué está bien y qué está mal? Tuve una discusión muy grande con una persona, hace un tiempo, al respecto. Y es que yo le insistía en que todos debiéramos actuar con ética, y esa persona me decía que lo que pasa es que para ella podía ser ética una cosa que para mi no. Entiendo lo que me quería decir, pero no sabía cómo demostrarle que no tenía razón. Y creo que ahora tampoco sabré hacerlo. ¿Pero es que puede ser la ética realmente algo que dependa de la persona? ¿Puede ser ético para alguien matar a otro, aunque para mi no lo sea? Creo que eso no es ética, sino normalidad. Normalidad, en tanto a que para esa persona puede ser algo natural, algo cotidiano, algo que no supone un problema. Si esa persona que mato no soy yo, ergo yo seguiré estando bien, ¿qué problema hay en terminar su vida? Eso puedo aceptarlo. Pero decir que por qué no va a ser moral que yo decida cuándo ha de acabar la vida de ese sujeto, no. Porque lo ético han de ser aquellas acciones que sean buenas, y la bondad solo puede darse cuando no suponga dolor para nadie.

Estamos llegando a lo que quería, pero aún queda un poco. Hace poco en otra entrada puse a los lectores a prueba, por decirlo de alguna manera. ¿Qué pasaría si tuviese que elegir entre mi muerte y la de una persona muy querida? La pregunta tenía más miga que eso, por la situación que se planteaba, pero no viene al caso repetirla por completo. Lo importante es que mi buen amigo, y compañero de armas por así decirlo, en tanto que el arma es boli y papel, o teclado y blog, Henry J. White, me dió una muy buena respuesta, que tampoco voy a repetir. El caso es que su respuesta denotaba una bondad que raro es ver en la sociedad en la que vivimos. Claro que hay que tener en cuenta que no es lo mismo plantearse una situación a vivirla realmente, pero estoy seguro que en su caso, haría realmente lo que imaginó que haría. El caso es que incluso si solo se trata de imaginar la situación, si fuese sincera, la mayoría de la gente elegiría la opción menos bondadosa. Se que así planteado, parece raro, así que diré lo mismo con otras palabras: elegiría la opción que más le beneficiase a ella misma.
Y eso, evidentemente, no es ético.

Cuando veo una noticia de otra mujer víctima de la violencia de género, lo primero que me viene a la cabeza, mi primer pensamiento, es siempre ¿por qué? ¿Realmente puede haber un motivo por el que una persona deba matar a otra? Siempre, siempre hay otras alternativas. Puede que sea un ejemplo muy infantil, quiero decir, en comparación con los problemas realmente serios que hay a lo largo y ancho de este mundo en que vivimos, pero siempre prefiero ejemplos fácilmente explicables a ejemplos que luego no sea capaz de desarrollar con palabras. ¿No puede una persona harta, no cansada sino harta, de su pareja simplemente dejarla? Aunque tenga que quedarse en la calle, o incluso, aunque tenga que dejar a su pareja en la calle impidiéndole volver a casa, incluso si fuese suya, ¿no es una opción con el mismo resultado, pero mejor? Seguiría sin ser la opción más bondadosa, pero sería una solución considerablemente más buena, ¿no?

¿Y cuando en las noticias hablan de los atentados o tiroteos con, en ocasiones, centenares de víctimas, que ocurren casi a diario, solo que en lugares muy lejanos a donde la mayoría de la gente que pueda tener acceso a esto vive? ¿Cómo puede alguien sobrellevar eso, o escucharlo sin inmutarse? ¿Cómo pueden verse imágenes de niños con miembros amputados, adultos hechos pedazos, ancianos totalmente quemados, sin pensar, e imaginar en el lugar de esa gente a una persona importante para nosotros? ¿Cómo se afronta la realidad de las guerras sin derramar una lágrima? No, no es una pregunta de tantas. Si alguien sabe cómo, desearía saberlo. Vaya, me acabo de dar cuenta según escribía esa última frase, de que he mentido. La verdad es que no desearía poder permanecer impasible ante esos hechos. ¿Será que quien soy es realmente uno de esos a los que le gusta sufrir? Como ya dije, me gusta ir puliendo, evolucionando mi filosofía de vida, mis principios. Y os aseguro que esta pregunta me ha venido a la mente ahora mismo. Pero mejor me respondo ahora mismo también: no. Simplemente, no quiero perder mi humanidad. Mira, parece que esta pregunta me ha venido mejor de lo que esperaba, porque ahora puedo tomar un camino un poco más largo para llegar al final de todo esto, y hablar de la humanidad. En cierto modo, ya tenía pensado hacerlo, pero no de la forma en que me ha salido al paso ahora. Habrá que esperar un poco más para llegar al quid de la cuestión. De hecho, habrá que esperar un día, porque como veo que esta entrada es ya lo suficientemente larga, creo que mejor la continuaré mañana, pero publicaré lo que llevo escrito hasta ahora.

Así de paso, me obligo un poco a mi mismo a seguir escribiendo mañana. No me gusta tener el blog tan abandonado...
Buenas noches, y seguimos mañana.

viernes, 30 de marzo de 2012

Esta vez es general


Para bellum. Primera parte.

No hay nada que negociar, no a la reforma laboral.
Porque todos somos necesarios, tú también. Av. de Roma
Recien llego de la manifestación en León en relación a la Huelga General del día de hoy, 29 de Marzo de 2012. He de decir que mis espectativas eran muy bajas: salí sencillamente a sacar algunas fotos por tener algún recuerdo. Además, esperaba por un lado bastante rudeza y hasta represión por parte de la Policía: por la mañana, cuando iba a trabajar, me topé con la manifestación matinal y los antidisturbios estaban acompañando a los manifestantes en ambos flancos; y por otro, una turba bastante más turbada, nunca mejor dicho: es decir, que la multitud estuviese más agresiva y faltona. Pero ni una, ni otra: antidisturbios, ni había: sólo Policía Local, un coche al principio y otro al final de la manifestación, y alguno que otro a lo largo del recorrido, así como agentes a pie, en más cantidad en el lugar de destino, el ayuntamiento; y los manifestantes estuvieron de lo más tranquilos y respetuosos, bien organizados y sin producir más altercados que algún que otro petardo espontáneo.

Reforma inmoral, huelga general
Para quienes no conozcan León, dejo la imagen del recorrido, que fue como sigue: empezando en la Plaza de la Inmaculada, bajamos hacia Guzmán por la Avenida de Roma, donde tras rodear la fuente, comenzamos a subir por Ordoño II hasta llegar a Santo Domingo, donde tomando primero la Calle de la Independencia, giramos a la izquierda por Burgo Nuevo para llegar a la plaza del ayuntamiento, donde terminó...relativamente. Vamos a ir, más o menos, paso por paso. Tengo casi 200 fotos pero por supuesto no pondré todas aquí.

Primero decir, que es la primera vez que acudo a una manifestación, aunque insisto en que no fui como partidario, sino como espectador por así decirlo. Pensé que ésta saldría del Palacio de Botines, pero cuando llegué ahí a eso de las 18:35 no había un alma, así que fuí a preguntar a un policía, que me indicó por donde llegar. La verdad es que viendo hacia dónde iba la mayoría de la gente que partía de Santo Domingo, no era difícil adivinarlo. Llegando a la plaza de la Inmaculada no logré más que acrecentar mis temores a las revueltas que podían surgir: había 1 coche de la Policía Nacional y 2 furgonetas de los anti disturbios, amén de un par de coches de la Local. Y los gritos comenzaban a oirse a medida que me acercaba por la Gran Vía de San Marcos. Como en toda manifestación, eran varios los slogans que se repetían una y otra vez; pero para variar, no recuerdo, ahora mismo, ninguno de ellos.

Recorrido de la manifestación, saliendo desde Plaza de
la Inmaculada y terminando en la Plaza de San Marcelo
y el Palacio de Botines. En verde, recorridos alternativos.


El capitalismo NO funciona
Según llego a la plaza de la Inmaculada, me encuentro de frente con la pancarta que más me gustó de toda la manifestación, y que no volví a ver más: "El capitalismo NO funciona". La plaza no estaba ni tan siquiera llena, y la manifestación había comenzado a recorrer la Avenida de Roma: irían por la mitad de la avenida cuando llegué a la plaza, y como quería tener fotos del comienzo y de la pancarta principal, fui avanzando a medida que sacaba alguna foto al pelotón de en medio. Además, por la mañana en el trabajo me habían dicho que los piquetes iban al principio y al final de la manifestación, y quería comprobarlo. Bastante ruido en esos momentos iniciales, repitiendo slogans y pitando con los silbatos. Pero lo que más me sorprendía era la poca presencia policial: desde la plaza de la Inmaculada hasta Guzmán el Bueno apenas me crucé con 2 agentes, más el coche de la Policía Local que iba al frente de la manifestación, delante del coche que encabezaba la manifestación, el cual por cierto me sorprendió cuando, entre otras varias canciones, puso Highway to Hell, de AC/DC. Si bien resulta ser una buena metáfora para describir en lo que nos encontramos metidos, no me pareció del todo apropiada para una manifestación.

Pero sí, en esas estamos, en una autopista hacia el infierno, cuesta abajo y sin frenos. Porque ahora más que nunca, las grandes empresas, los grandes empresarios así como los políticos de altas esferas son quienes tienen todo el poder y el control sobre la situación económica global, sobre el dinero. Y, eso sí como siempre, es el trabajador de a pie quien sufre las consecuencias y quien paga el pato, quien realmente padece la crisis y quien ha de sacrificar las cosas más básicas, como servicios públicos que se privatizan o se reducen mientras gente que gana más de lo que una persona normal necesita gastar al mes, lo que vienen siendo más de 3000 euros, por hacer realmente poco no renuncian a ni una pizca de su fortuna. Y es que ciertamente, con 3000 euros al mes no es que se pueda vivir bien: es que se puede vivir pero que muy bien. Una familia puede subsistir perfectamente solo con un sueldo de 3000 euros, y me refiero a una familia tipo, con 2 hijos, casa y coche. En una situación normal, sin excesos ni lujos en el tipo de vivienda o vehículo, una familia de 4 miembros necesita del orden de 1000 euros para la vivienda, con los gastos que conlleva, 800 para el coche y 500 para la alimentación. Y creo que muchos estarán de acuerdo en que estoy tirando bastante por lo alto, pero prefiero eso a oir luego algo como pues con 200 euros comerás tú, porque a mi no me da. Y aún tirando por lo alto, sobran 700 euros. Pero en realidad, no habría problema si la cosa se quedase aquí, ni para esta familia de 3000 euros de ingresos ni para una de 1000. El problema llega por otro lado: cuando después de este reparto, o el proporcional en la familia de 1000 euros de ingresos, el sobrante se desperdicia, gastándose en lujos; y más aún, se sobrepasa en gastos el sobrante de los ingresos. Esto es lo que ha venido ocurriendo en las últimas décadas.

Guzmán el Bueno
NO a la reforma laboral. Av. Ordoño II
Llegados a Guzmán el Bueno, y alcanzada la cabeza de la marea, descubro el coche que encamina la marcha y, además, un hombre en silla de ruedas que va entre el susodicho y el resto de manifestantes. Tomo algunas fotos desde varios ángulos mientras se rodea la fuente y se prosigue rumbo al corazón de la ciudad de León: subiendo Ordoño II hasta Santo Domingo. Si bien lo que podríamos considerar la primera procesión de la Semana Santa era harto extensa, prefería no perder su comienzo, ya que podía volver a sacar fotos al resto de la aglomeración llegada ya la cabeza a destino. El coche policial que abría paso por delante cambió a mitad de la avenida, sustituyéndose por otro y yéndose el primero hasta Santo Domingo para ayudar a cortar el tráfico, tarea que parece haberles costado, ya que hasta el instante antes de entrar el coche de la manifestación en la rotonda siguieron pasando coches. Ahí pregunté a un policía, antes de que se me echasen encima los manifestantes, hacia dónde seguiría para posicionarme mejor: me dijo que irían al ayuntamiento por la Avenida de la Independencia, buena calle por la que transcurrir. Los negocios de Ordoño fueron cerrando según veían acercarse el tumulto, pero sin que en ningún caso nadie les dijese nada. Y, más aún, al llegar casi al final de lo que se recorrió de la Avenida de la Independencia y encontrarse con un local abierto, la única actuación de la gente fue la de abuchear y hacer sonar sus silbatos: nadie se acercó tan siquiera a intentar que cerrasen. Si finalmente cerraron o no, no me paré a averiguarlo, pero no hubo ningún tipo de reyerta. Y la manifestación encara ya el ayuntamiento por Burgo Nuevo, aunque no sé si sigue considerándose tal calle cruzando la avenida.

Av. de la Independencia
Por un lado, y casi en primer lugar, ver la manifestación tan de cerca me sorprendió, sobretodo por el hecho de ver a tanta gente secundándola, y, más aún, ver a tantas personas por encima de los 40 años. La verdad y como dije al principio, tenía bajas espectativas y pensaba que no sólo sería secundada por muy poca gente, sino que además, serían la mayoría jóvenes que no tienen trabajo ni siguen estudiando. Y esperaba más de lo que comunmente se conocen como perroflautas: creo haber visto solo un grupo de 7 u 8 algo así como a mitad del pelotón. Tal vez por tener esas espectativas fue precisamente por lo que me sorprendió gratamente. Al menos al principio; más adelante me hubiese sorprendido con o sin espectativas. Pero por otro lado, y como también ya señalé, fui nada más que como asistente: como fotógrafo más bien. Porque si bien estoy de acuerdo en que la huelga es un derecho de todo trabajador, y también en que las cosas están, y estaban, mal y van aún peor encaminadas, lo que no se puede pretender es escoger mal, pactar mal, y luego quejarse de lo que uno mismo ha escojido y ha pactado. Bueno, esto habría que puntualizarlo: escoger mal es sin duda culpa del pueblo, y por tanto del trabajador. Pero en cuanto a lo de pactar...creo que iría siendo hora de afrontar la realidad: los sindicatos NO representan al trabajador. Gente que cobra más que un trabajador, hace menos que un trabajador, y no padece las estrecheces económicas de un trabajador no puede representar a un trabajador. Gente que vive mejor que un trabajador no puede representarlo, porque no sabe, aunque tal vez supo anteriormente, por lo que está pasando. Representantes de los trabajadores debieran ser los trabajadores per se, que no per sécula seculorum, porque anda que no duran los dirigentes de estos grupos sindicales. Y por supuesto, y aprovecho para decir que al igual que los puestos políticos, inclusive el de Presidente del Gobierno, estos trabajos debieran ser no remunerados: de voluntariado si se prefiere. Porque, ¿cómo va alguien a luchar por el derecho de aquellos a quienes supera en ingresos de forma objetiva? Cuando pacte o dialogue con el gobierno, no será capaz de ver la auténtica necesidad del pueblo, de la gente a quien supuestamente representa, porque él está en una situación notablemente mejor. Y diría aún más...¿por qué necesita el pueblo representantes? La manifestación en si misma es una buena forma de demostrar que no estamos contentos con los sucesos que acontecen en la sociedad actual, ¿es necesario que un intermediario se lo diga al gobierno, y pagarle por ello? Dicen que una imagen vale más que mil palabras, y bien es cierto, pues la marcha en sí, de multitudinaria, basta para expresar lo que se quiere expresar: el descontento y la oposición. Hubo un discurso al terminar la manifestación en la plaza de San Marcelo: yo no lo escuché entero porque me fuí a sacar fotos al resto de manifestantes aún no arrivados, pero es que sinceramente, no hacía falta discurso alguno. La plaza estaba abarrotada cuando había una huelga general convocada en respuesta a los cambios efectuados en el ámbito laboral. Ya está. Ese es el mensaje. Es intrínseco a la manifestación.

Huelga General contra la reforma laboral.
Plaza de San Marcelo
Pero prosigamos. Así pues, tras una breve pausa en el cruce de Burgo Nuevo con la Avenida, supongo que para organizar la entrada a la plaza, la muchedumbre siguió camino y comenzó, al fin, a aparecer a un lado del viejo ayuntamiento, a abarrotar la plaza que, al menos bajo mi punto de vista, es famosa por albergar las diversas ferias del libro que se celebran a lo largo del año. Al adelantarme para seguir fotografiando, vi que ya había un grupo de unas 5 personas esperando en la plaza, y poco a poco, el resto fue entrando, tomando la plaza muy despacio en principio, pero ocupándose luego en un abrir y cerrar de ojos. Cuando me quise dar cuenta, estaba abarrotada, y al volverme un poco para sacar unas fotos vi que entraban por la calle contigua, la que marco en el mapa de verde, la Calle de la Legión VII. Ahí veo la primera bandera comunista, alzada por una señora de unos 60 y tantos años, además de un grupo de niños que, acompañados de algunos mayores, portan una pancarta que hace alusión a la educación, como no podía ser de otra manera.




¡¡Recortes no!! Enseñanza pública. Calle de la Legión VII
Plaza de San Marcelo abarrotada
Porque una cosa hay que tener clara siempre: la juventud es el futuro. Y lo que está claro es que su herencia va a ser más bien mala, tanto medioambientalmente como en cuanto a relaciones exteriores del mundo desarrollado en el que vivimos por esta zona con el mundo subdesarrollado o tercer mundo, con el que tanto nos enfrentamos, en definitiva, por dinero, ya sea en forma de petróleo, de otros recursos naturales o de mano de obra barata. ¿Qué podemos dejarles, más que una buena educación? Y no hay mejor educación que aquella por la que no hay que pagar, aquella que se le da a una persona por eso mismo, por ser una persona. Llamar a una institución Universidad Pública y que haya que pagar la friolera de casi 1000 euros por estudiar ahí es no solo de risa, sino también algo insostenible para gran cantidad de familias. Y, para colmo, se reducen en número y cuantía las becas. Claro, eso necesita un país en crisis: ignorantes. No hace falta gente a la que se le diga vete arriba, y se piense qué hay abajo, ni gente que vaya arriba porque le has dicho que lo haga; lo que se necesita es gente que vaya arriba porque has señalado con el dedo hacia arriba, sin siquiera mediar palabra (tenía escrito ya este ejemplo con izquierda y derecha en lugar de arriba y abajo, pero no quiero connotaciones políticas). Aún recuerdo, y esto no es broma sino una anécdota real de mi vida, cuando, yendo al colegio de pequeño y queriendo mi madre que usase para el nuevo curso que se venía un cuaderno a medias que andaba por casa, seguramente por no haberse utilizado entero el curso anterior, los profesores le llamaban la atención instándole o más bien informándole de que debía llevar un cuaderno nuevo, entero. Huelga decir que luego acababa a la mitad tras finalizar el curso. Y esto es verídico, y va relacionado a lo que ya decía antes: que llevábamos décadas viviendo muy por encima de nuestras posibilidades, y más aún la última década tras la venida del euro, cuando pasamos de golpe y porrazo a pagar por una barra de pan de 50 pesetas a 50 céntimos (+60%), por un chicle de 5 pesetas a 5 céntimos, que son ya 10 ahora, por un café de unas 60 pesetas a no menos de 90 céntimos (+150%), y, pese a esas subidas, seguimos consumiendo en la misma cuantía aunque el valor fuese superior. Decir que la crisis que se produjo hace ya 4 años no se veía venir es bien ser muy hipócrita; o bien, y con perdón, ser muy ignorante. Siendo así, no podía ser de otra manera que la pancarta que más me gustase de toda la manifestación fuese la que dije: el capitalismo NO funciona.
Dos chicas colocan carteles de Cerrado por Huelga
La educación no se vende ¡Se defiende!
Los estudiantes llegando a Santo Domingo por Ordoño II
¿Por dónde ibamos? Ah, sí. Así pues, dejé la plaza de San Marcelo, esta vez subiendo hacia el Palacio de Botines, primero para sacar alguna foto de la Plaza desde cierta altura y, después y ante mi sorpresa de que los manifestantes seguían llegando a raudales por Santo Domingo, bajar hacia Ordoño II para seguir haciendo fotos de pancartas no menos llamativas que las que encabezaban el movimiento. En ese momento ya se veía de todo, desde algunas pancartas sin sentido, hasta otras realmente muy buenas, como las de un grupo de gente con la que conversé agradablemente y quienes espero ahora estén leyendo esto. Apostado en los pocos sitios ligeramente elevados que hay al principio de Ordoño descubro dos caras muy distintas de la misma gran moneda manifestaria: primero, la cara amarga y lo primero que no me gustó de la manifestación: gente colocando carteles de Cerrado por Huelga en locales, los cuales ya habían cerrado antes que la manifestación llegase. Es algo que irremediablemente me mosquea, y mucho, porque al igual que todos tienen derecho a hacer la huelga, todos lo tienen también a trabajar, y nadie puede obligar a otra persona a cerrar por ningún motivo. Si la huelga es tu derecho, y yo te lo respeto, respeta tú mi derecho a trabajar. Vamos, digo yo; y en segundo lugar, que la gente no había ni mucho menos terminado de llegar. Seguí sacando fotos a lo lejos, hacia la alargada muchedumbre que venía subiendo desde Guzmán el Bueno, ya después de que se hubiese llenado la Plaza de San Marcelo hacía como 15 ó 20 minutos, y pensando que faltaría poco para ver el final, esperé sacando fotos desde más o menos la misma zona, metro arriba metro abajo, a las diversas pancartas de los diversos manifestantes que seguían apareciendo sin cesar. Y minuto a minuto sin ver la cola de tan larga, y letal también para el gobierno, serpiente, me iba sorprendiendo más y más. Pasó un grupo de republicanos; y también un grupo de comunistas. Entonces, comenzaron a oirse fuertes gritos: estaban llegando a Santo Domingo los estudiantes. Obviamente en el resto de la manifestación ya había habido unos cuantos, pero este era un grupo solo de estudiantes, y realmente muy extenso. Al grito de La educación no se vende, se defiende, y con unas cuantas pancartas bastante buenas, venían armando bastante jaleo, pero en el buen sentido y siempre respetando. Pero como siempre pasa, algunos se cuelan: en el mismo grupo de los estudiantes, pero más atras, venía un pequeño grupo con el peor slogan que escuché en toda la tarde, el único que dejaba mal a la manifestación: la próxima visita será con dinamita.

Sin la clase obrera no se mueve ni un solo engranaje.
La patronal ordena. El gobierno impone. La juventud responde.
Necesito 999€ para ser mileurista.
Tu banco y cada día el de más gente.
Pero es algo que siempre ocurre, y por desgracia siempre ocurrirá. Pasó con el movimiento del 15M también. Por muy respetuosos que sean quienes realmente están entregados a la causa que se defienda, sea cual fuere, siempre habrá un grupo, con suerte pequeño, que esté por estar, o esté sin enteder por qué está, o esté sin que debiese estar. La cuestión es que al final, son las de esa gente las acciones que se recuerdan, y es más probable ver luego en las noticias, en uno de estos popurris de imágenes que sacan para intentar englobar todo el acontecimiento, al grupo que pasa gritando algo como eso, que al grupo precedente reivindicando una educación justa y de calidad. Siempre se dice que no hay que generalizar, pero sin embargo es algo que está metido en nuestras cabezas: cuando se hace distinción social, de clases, sexual, de partidos políticos, se acaba siempre generalizando. Generalizando y discriminando, eso sin duda. Lo que hay que entender es cuán grave resulta hacer esto, ya que por ejemplo, para mis creencias (no religiosas, por supuesto), ha supuesto una total destrucción: el comunismo viene ya siempre marcado por lo que hicieran los dictadores Lenin o Stalin en su adorada URSS (que, siento insistir en ello, recuerdo es unión de repúblicas SOCIALISTAS soviéticas, y que en ningún caso era comunismo siquiera). En mi opinión lo que habría que hacer, en lo que deberíamos esforzarnos en mejorar cuando protestamos de forma pública utilizando medios como estos, es el hecho de, cuando se detecte entre los compañeros ideológicos algún alborotador de este estilo, o bien echarlos si no son demasiados, o bien hacer actuar al cuerpo policial para que les echen. Creo que nadie de los que había hoy en la manifestación quiere que recuerden su protesta por esas palabras: la próxima visita será con dinamita.

Esto no es una reforma, es un golpe de estado
contra nuestros derechos!!
A parte de eso, poco más. Algunas pancartas con la cara de Rajoy, que ante esto, me mantengo inflexible: no puede elegirse a un presidente nuevo por mayoría absoluta y a los pocos meses estar todos en desacuerdo con él. Lo siento, haber elegido mejor. Y algún que otro encuentro con amigos, seguro que alguno más de los que yo vi, pero es que yo estaba a lo mío, y 3 de ellos de no ser porque se me echaron encima para que les viese, no me hubiese ni enterado de que estaban.

Lucho por una educación que me enseñe
a pensar y no a obedecer
En cuanto a mi opinión sobre la huelga, por si alguien se lo está preguntando, diré que si bien creo que es realmente necesario detener este flujo de cambios que se limitan a, hablando en plata, joder al trabajador, va siendo hora de que asumamos nuestras responsabilidades. Y nuestra responsabilidad como pueblo es defendernos, pero nosotros mismos. Ni políticos ni sindicalistas, ni nadie que gane más y viva mejor que el pueblo llano puede ni debe tomar las riendas de nuestras quejas. El pueblo tiene voz propia, vaya que si la tiene. El pueblo es quien derroca presidentes, quien va a la guerra, quien produce, quien consume, quien se acerca a otras naciones mediante la integración. No es que tengamos voz propia, es que somos los únicos con voz. El presidente, los diputados, el senado, los jueces, la policía...son ellos quienes trabajan para nosotros, y no alrevés, porque les pagamos el sueldo pero más aún, porque sin nosotros ellos no tienen a quién gobernar, a quién juzgar o a quién proteger.


SE VENDE: educación pública

De prueba hasta la jubilación
Estos chicos llegaron entre las últimas oleadas de gente a Santo Domingo, con mucho ánimo y fuerza gracias en parte al megáfono y en parte a quien lo manejaba. Además, sus mensajes, referidos a la educación y la jubilación, me encantaron. Así que les pregunté si podía fotografiarlos. Son del STE LE, el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de León (Página web), del que vi muchas pegatinas durante la manifestación: estaban muy activos. Y además, me conocían de haberme visto en el trabajo. Visitad su página web si teneis tiempo, que está bastante interesante. Y un saludo para ellos desde aquí.


Como dije, aquí no subiré todas las fotos. Pero están todas en la página de Facebook del blog, las podeis encontrar aquí:  Fotos de la Huelga











 
Dejando a un lado ya el tema que nos ocupa, decir que siento haber tardado tanto, tantísimo en volver a escribir. Tenía, y aún tengo, una entrada preparada sobre todo eso de la piratería, del cierre de Megaupload y tal, que pensaba poner antes de que empezase Marzo, por aquello del Marzo negro, pero sinceramente no he tenido tiempo. Estoy bastante estresado del poco tiempo que tengo para mí realmente, porque aun cuando parezco tenerlo al final acabo haciendo cosas ajenas. Prueba de ello es estar escribiendo esto a las 6 de la mañana...y aún me queda no solo mirar las fotos que he sacado, sino colocarlas por el texto y dejarlo más o menos cuadrado, como me gusta a mi. Intentaré de verdad que no pase tanto tiempo para la próxima entrada, aunque he de decir que si noto que lo que escribo gusta, si noto algo de apoyo por así decirlo, me costará menos seguir. Que a veces parece que escriba para el aire y aunque me guste escribir y lo considere un hobby, no es muy alentador después de unas 7 horas trabajando en ello. Y como siempre, comentad, votad en la encuesta (eso tenedlo muy en cuenta, que realmente es muy interesante saber de qué lado cojea hoy por hoy el mundo), y para sugerencias, dudas o contactar teneis a la derecha el e-mail. Después de la última entrada cree una página de Facebook y un Twitter para el blog. Os pongo ambos a continuación:

Pd: El nombre del twitter viene de las iniciales de la frase: Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum.

Hasta la próxima.

Si vis pacem, para bellum.

domingo, 22 de enero de 2012

Ser, o tener, esa es la cuestión


Sobre el comunismo. Primera parte.

Noviembre de 1989. El muro de Berlín cae, y con él, la máxima representación del comunismo. La URSS queda disuelta tan solo 2 años después. Hemos vencido al enemigo.
El muro que antaño mostrara la delgada línea que separaba al comunismo del capitalismo se ve reducido a escombros, y lo poco que queda grita a voces el deseo ya cumplido de eliminar esa barrera. La guerra fría llega a su fín. El miedo a sufrir un ataque de la Rusia comunista, bien como represalia o como un ataque preventivo, desaparece. Se avecinan tiempos mejores.

¿O tal vez no?

Esta vez, escribo desde un restaurante. Parece que últimamente me guste escribir desde sitios poco comunes. Estoy comiendo la tarta de chocolate más rica que recuerdo haber probado, y solo me vienen a la cabeza las palabras de Tallahassee: hay que disfrutar de las pequeñas cosas.

Obviamente, hablaré con frecuencia, y largo y tendido, acerca del comunismo. Es un tema extenso y de difícil explicación. Bueno, es difícil explicarlo bien. Así que creo que lo mejor es comentarlo poco a poco, por partes.

Una diferencia fundamental entre capitalismo y comunismo es, obviamente, el dinero, ya que el primero se basa en el capital, mientras que el segundo, en...bueno, esa es una parte del comunismo difícil de explicar, así que mejor dejarlo hasta ahí por el momento.

Pero, ¿qué es el dinero? O se me ocurre una pregunta mejor: ¿por qué lo necesitamos? Es decir, ¿por qué tienen precio las cosas?

Hay conceptos que por ser muy diferentes a lo que estamos acostumbrados, por diferir mucho de lo que consideramos normal, son muy complicados de asimilar. Lo explicaré con un ejemplo concreto y de algo muy reciente:

Y es que hace poco, en un experimento realizado en el colisionador de hadrones de Suiza, se ha obtenido como resultado que unas partículas han viajado a una velocidad 20 nanosegundos superior a la de la luz.
Hay quien no comprende la magnitud de tal desenlace.
- ¿Y qué? -me han llegado a decir- también se creía que la Tierra era plana- refiriéndose a que se supone que nada puede viajar más rápido que la luz.
Bueno, pues para comprenderlo mejor, pondré un simil: que este experimento resultase correcto supondría a la física lo que descubrir que el Homo Sapiens fue siempre lo que es a la biología: rompería las bases, los principios básicos sobre los que descansa el resto de la ciencia en cuestión. Además, de ser cierto esto, de poder alcanzar una velocidad superior a la de la luz, los viajes en el tiempo al pasado serían posibles. Sabemos que es posible viajar al futuro, alcanzando una gran velocidad, pero no ocurre lo mismo con el pasado. Por esto, yo no creo que el experimento diese un resultado correcto. Pese a cualquier extraño desenlace que hayamos visto en películas o series, el resultado lógico de poder realizar viajes al pasado sería tener visitantes "atemporales" constantemente. De todas formas, eso es solo una opinión; y esto, solo un ejemplo para ver lo difícil que es asimilar lo que rompe completamente con lo preestablecido.

Esto es lo que se nos ha vendido por comunismo.

 Así que volviendo al tema que nos ocupa, ¿por qué las cosas tienen precio? Hay un concepto que puede ayudarnos mucho: edición limitada. ¿Qué es una edición limitada? Es una versión de un artículo existente con alguna variante en aspecto, prestaciones, o ambas. ¿Y por qué es más cara? He aquí el quid de la questión. Porque pese a esos detalles en los que difiere del original, la diferencia de precio no debería ser tan elevada. Pero es que se paga más por la exclusividad, por ser uno de los pocos en poseer unos detalles que hacen de tu posesión no algo único, pero sí limitado. De eso se trata.
Pagamos porque es escaso, porque alomejor hay 2000 demandantes y sólo 100 ofertas, así que solo un 5% podría tenerlo. Al igual que en una subasta, donde una única persona con más dinero que el resto se lleva lo subastado, los 100 con más dinero prevalecerán.

Así pues, pagamos por la escasez más que por la posesión en sí. Y bien pensado, no es una teoría o una idea, ya que, ¿por qué no pagamos? Ahora mismo, solo por el aire. Y ahí está el gran problema, o al menos yo lo veo ahí: dado que solo del aire no se puede vivir, y que por el agua, la comida, la electricidad y la ropa, ambas necesarias para mantenernos en calor, y hasta por la vivienda tenemos que pagar, se produce una extraña consecuencia.  Porque todo esto nos parece obvio, probablemente por verlo por separado, pero en conjunto forman una curiosa situación: pagar por vivir. Y así, obtenemos lo inevitable: gente que muere de hambre, de frio, de la no-tenencia de lo más básico. Y mi pregunta es: ¿acaso podemos considerar esto como normal?
Esto es lo que el capitalismo ha mostrado provocar.
No aparteis la vista, es el producto del dinero en vuestro bolsillo.
La gente muere de hambre a diario. Y sí, lo sabemos bien, y muchos se conciencian y colaboran con ONG's. Eso está muy bien, por supuesto. Nos preocupamos por los demás, y por ende, tratamos de ayudarles. Pero aunque esa ayuda fuese mínimamente suficiente, cosa que no lo es, me resulta difícil entender la normalidad con la que se ven estos hechos. Desde nuestras casas vemos como muere la gente de hambre mientras nosotros tiramos comida a troche y moche. Porque todos hemos tirado comida alguna vez, bien porque sobra o bien porque tenemos tal cantidad todos los días que algo se pone malo y tenemos que tirarlo. Pero el caso no es lo que hacemos o dejamos de hacer, si ayudamos o no, o el por qué tiramos comida, si es que lo hacemos. Lo realmente importante es darse cuenta que pagamos por vivir, que el dinero controla todo hasta tal punto que incluso decide sobre la vida y la muerte.

Hay quienes piensan que bajando los precios, o incluso generando más billetes, problemas como estos, como la crisis actual, como la pobreza o la incapacidad de muchos de lograr lo que popularmente se conoce como llegar a fin de mes, se solucionarían. Nada más lejos de la realidad. El sistema de compra-venta, o trueque en tanto que es un intercambio: se cambia dinero por otros bienes, del capitalismo es inherentemente defectuoso. Y no cuesta mucho hacerse a la idea de por qué.
El sistema de precios no es más que una manera de normalizar el tipo de cambio. De hecho, tipo de cambio es como se denomina a la relación entre divisas. Pero el sistema está indefectiblemente basado en el trueque. El dinero, monedas y billetes, son un bien material, son un producto manufacturado en una fábrica, como los coches, los materiales de construcción o los lápices. La fábrica pertenece a una empresa, que pudiendo llamarse, por ejemplo, Bush e hijos, se denomina Reserva Federal en Estados Unidos y Banco Central Europeo en Europa. Estas empresas, amparadas por ciertas leyes internacionales, poseen el monopolio en el sector, es decir, que son los únicos con permiso para producir dicho bien. Esto, en realidad, va en contra de las propias normas del capitalismo practicado en, básicamente, todo el mundo (incluyendo, sin duda alguna, Cuba, Korea, China, y demás paises socialistas). Pero como dijo un asesino una vez, las leyes están para romperlas.
El gran cáncer de nuestra sociedad.
Peligroso es olvidar que sólo es papel.



Nos encontramos pues en una situación en la que unos pocos controlan el dinero que hay a lo largo y ancho del planeta. Aclaro que pocos es en relación a la población total del planeta. Esos pocos podrían ser 1 millón de personas, lo que supondría sólamente el 0,016% de la población. Y como en todo bien o servicio, quien lo otorga tiene ciertas ganancias, ya sean pequeñas o grandes. La industria del dinero no iba a ser menos, y los monopolistas, por cada dólar, euro, corona, yen, libra, rublo, rupia, dinar, lira, peso, franco, escudo, florín, chelín o real que les compramos, es decir, que ponemos en circulación legal, ellos tienen una ganancia. Puede ser ínfima, aunque lo dudo, pero desde luego es algo. Y actualmente el Ser Humano maneja una cifra aproximada de sesenta billones de dólares (6 x 10^13, o un 6 seguido de 13 ceros), más de cuarenta y cinco billones de euros. Imaginaos las ganancias. Literalmente, podría decirse que cualquier otro subproducto de la economía, con lo que me refiero a todo bien o servicio que no sea el dinero, puesto que éste sería el producto primero, por así llamarlo, existe porque hemos comprado el producto dinero para diseñarlo, adquirir materias primas para su fabricación, manufacturarlo, venderlo y adquirirlo. Es casi inevitable deducir de esto la frase el dinero controla el mundo. Y si el dinero es controlado por alguien...en fin, un silogismo de los fáciles.

Para terminar, por ahora, con esto, diré que en lo que se refiere al comunismo, e insisto e insistiré siempre en que hablo de verdadero comunismo, y no el pseudocomunismo socialista que es el único que, hasta ahora, se ha dado en cualquier época de la sociedad humana, este problema de riqueza/pobreza, de unos controlando por medio del dinero la vida de otros, de padecer por la necesidad inducida de hasta un mero centavo, no existiría por el simple, pero complejo, hecho de que el dinero no existiría. No habría un sistema de compra-venta, ni tan siquiera un trueque. A esto es a lo que me refería antes con cosas difíciles de asimilar, cosas que rompen totalmente con lo establecido. El dinero está tan inculcado en nuestra cultura que ni con la imaginación podemos hacernos a la idea de un mundo sin él.

- ¿Cómo voy a conseguir alimento y un lugar donde vivir si no tengo dinero?

Es el capitalismo el que habla, a través de nuestra boca. Es la idea que se nos ha introducido a base de papel y cobre: sin dinero no tenemos acceso a nada. Para obtener dinero, debemos trabajar. Sin embargo, no hay trabajos suficientes para todo el mundo, así que no todos tienen acceso al dinero. Las fábricas producen excedentes, que al no haber suficiente gente con dinero para comprarlos, se tiran. La gente muere de hambre mientras por otro lado desechamos alimentos. La gente muere de frío en la calle mientras muchas viviendas están desocupadas porque quienes tienen dinero de sobra para comprarlas no están interesados, y quienes están interesados no tienen dinero para comprarlas.
Pero, ¿y si nada se desechase? ¿Y si todo cuanto sobra estuviese al alcance de cualquiera porque, sencillamente, como Ser Humano merece vivir tanto como cualquier otro?
Sí, por supuesto que no estaría bien que alguien que se dedicase a no hacer nada en toda su vida viviese igual que el más currante. Pero es ahí donde está el punto de inflexión, donde lo que se nos escapa de las manos da paso a lo que está en nuestras manos lograr. Porque si no hay trabajo para todos, pero quienes trabajan lo hacen una media de, pongamos, 10 horas, porque no olvidemos que aún existe mucha esclavitud en el mundo, y debido a ese trabajo se desecha gran cantidad de lo producido...¿por qué no simplemente dar 2 horas diarias de trabajo a todo Ser Humano y que, debido a su labor, no necesite ser pagado con dinero porque no necesite adquirir las cosas con dinero? Lo de dos horas, es un decir. Puede que hagan falta 2, puede que hagan falta 5. Lo que es seguro es que si toda persona en este gran globo de hierro, oxígeno y silicio arrimase el hombro, no llegariamos a necesitar trabajar ni las habituales 8 horas diarias de la actualidad. Pero aún así se que hay gente que no lo entenderá.

- ¿Osea que estaría trabajando, pero no vería un duro? ¡Eso es aún peor que la situación actual, seríamos todos esclavos!

Nada más lejos de la realidad. Debido a la labor que realizas, al trabajo que haces para producir, pongamos, alimento para el conjunto de la población, el producto manufacturado por el conjunto de la población estaría a tu alcance. Ese sería tu sueldo, si quieres llamarlo así. No irías a la panadería a dar algo a cambio de una barra de pan a un hombre detrás de un mostrador. Irías a la panadería, algo así como un almacén puesto que no hace ninguna falta alguien controlando el lugar, y cogerías la barra de pan.

- Pero entonces habría muchos más robos. Volveríamos a la situación en que unos pocos tienen todo en su mano. Además, si puedo tener lo que quiera, todos conduciriamos superdeportivos, tendríamos aviones y yates privados, mansiones enormes...

En cuanto a los robos, es absurdo. Actualmente, los robos se cometen porque el ladrón en cuestión espera sacar algo de ese artículo que ha mangado. O cuanto menos, espera darle uso a algo a lo que no tiene acceso, debido a su precio. Si te gusta una videoconsola que vale 800 euros cuando tu sueldo es de 700, la robas y la utilizas, o robas otras cosas, las vendes y la compras. Pero si no tienes sueldo porque no existe dinero, y esa videoconsola está a tu alcance sólo debido al hecho de que ayer y hoy trabajaste tus 2 horas diarias y mañana trabajarás las otras 2 que te corresponden, no necesitas robar eso ni otra cosa. Vas, la ves, te la llevas y la disfrutas. Fin.
En cuanto al segundo punto, es un sinsentido. Como expliqué, apreciamos las cosas por su escasez. Ahora, los superdeportivos son un bien escaso, y caro debido precisamente a ello. Pero si todos tenemos la opción de tener tanto un superdeportivo como un utilitario, teniendo en cuenta que ambos cumplen la función por la que al fin y al cabo necesitamos un vehículo, no ambicionariamos más uno que otro. La necesidad es al fin y al cabo un producto del capitalismo, de la ausencia de dinero. Lo único que como seres humanos necesitamos es oxígeno que respirar y alimento para las células de nuestro cuerpo. El resto no es más que necesidad sugestionada.

Creo que en cuanto al tema de la adquisición de las cosas, no queda nada por añadir. Pero como de todos modos seguiré escribiendo sobre el comunismo, si algún hilo no ha quedado atado, ya lo remendaré.


Para terminar y así fomentar que quienes me leen comenten y se sientan parte de este blog, quiero proponer algo. Quiero jugar un juego, como diría John Kramer. Si bien este no será dañino, sí será en cierto modo doloroso, al menos para personas empáticas o con una fuerte imaginación. Voy a exponeros una situación, cerrada y sin posibles doble sentidos o influencias externas, que quiero que imagineis y sintais como propia, para responder a la pregunta con la mayor sinceridad. Mi objetivo con esto no es otro que el de ver hasta qué punto se impone la ética en las decisiones de la gente. Claro que eso no se verá fielmente reflejado si respondeis mintiéndoos a vosotros mismos. Ahí va la situación.


Os encontrais en una habitación cerrada, sentados en una silla, y enfrente está esa persona por la que siempre dices darlo todo. Es la persona que más quieres en el mundo, pero sabes que no es una buena persona. Hiere a otra gente solo por el placer de hacerlo. Ha robado, violado y matado a gente. Pero tú le amas con todo tu corazón. Al fin y al cabo, es la persona más importante en tu vida. Tu sentimiento por esa persona es tan fuerte que podría decirse que tu vida sin ella no tendría sentido. Pero es una mala persona. Por otro lado, tú te has pasado la vida ayudando a los demás. Se podría decir que eres un santo. Has dejado de comer para que otros coman, has pasado frío para evitar que otros lo hagan, has sufrido penurias por el simple hecho de no dejar que otros lo hagan. Que la mitad de tu cara esté quemada se debe a aquella vez que alguien quedó atrapado en un incendio y el fuego era tan intenso que ni los bomberos pudieron entrar. Pero tú entraste, sin pensar en tu propia vida, para rescatarle. Pese a haber quedado desfigurado de por vida y a haber sufrido 6 meses de coma, todavía te sientes culpable de la pierna que perdió la otra persona. "Si hubiese llegado antes..." es el primer pensamiento de cada mañana. Si te faltan 2 dedos de la mano derecha es por la vez que te secuestraron y por negarte a decir a gente de tal calaña dónde guardabas tus ahorros, nada desdeñables, te torturaron hasta que perdiste el conocimiento por el dolor y te dejaron tirado en la calle. Hay una tercera persona en la habitación, y te dice: elige, o mueres tú, y esta persona queda libre, sin cambiar un ápice y volviendo a hacer las maldades que acostumbra, o tú mismo matas a esta persona, y seguirás con tu vida de santurrón hasta morir de viejo. ¿Qué decides, y por qué?

  
Que empiece el juego.

Recordad que podeis comentar, enviar sugerencias u opiniones y votar en la encuesta. Si conoceis a quien pueda interesar los contenidos de este blog, por favor, compartidlo. Un saludo y hasta la próxima.

Si vis pacem, para bellum.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Noche vieja, vida nueva


Especial navideño. Segunda parte.

26 de Diciembre de 2011, 8:06 AM. Estoy escribiendo mientras me desplazo a 157 kilómetros por hora. Una visita relámpago a Madrid me deja como regalo el tiempo. En concreto, 4 horas y 20 minutos de ocio que me permiten saciar mi necesidad de escribir, y de leer. Me acompañan mi cuaderno, mis apuntes de filosofía, mi música, una botella de agua, un sobao, de los que se comen, y 4 pasajeros más, 2 de ellos, sobaos, de los que duermen.

Está amaneciendo mientras anuncian la próxima parada: Palencia. Creo no haber visitado nunca esta ciudad castellana, vecina de mi querida León, al menos que recuerde. Es una pena no conocer sitios tan cercanos y, de seguro, bonitos.

Dejando Palencia, con 2 pasajeros más en el vagón, el horizonte se vuelve de un intenso color naranja en su parte más baja, difuminándose hacia un leve rosa a medida que subo la mirada, y pasando por último a un azul muy oscuro aún. Me pregunto cuántos amaneceres habré visto en mi vida apreciándolos, y no solo viéndolos. No llevo la cuenta, pero diría que me sobran los dedos de una mano, y el de hoy es el 2º del año. Es una pena que el bonito contraste anaranjado-rosaceo desaparezca tan pronto por un bastante soso azul. Después de pasar una farola toda cubierta de luces navideñas, bastante extraño, paramos en Venta de Baños. Sí que creo haber estado aquí alguna vez, porque recuerdo que me hacía gracia el nombre. De pequeño, creía que realmente era una población, o un lugar, donde solamente había tiendas o fábricas de baños. Cosas de la infancia. Una pasajera más en el vagón, que pasa a mi lado dejando un intenso aroma perfumado y se sienta tras de mi.

Desaparece el rosa y el horizonte se torna amarillo por donde va a saludarnos pronto el Sol, y se enrojece hacia los lados. Pasamos un lago, o un río muy ancho, no se muy bien qué sería, con el agua tan cristalina que se reflejan todos los árboles, deshojados, de las orillas. Solo un pato solitario altera levemente las tranquilas aguas. Y debo agradecerlo a la naturaleza, porque es aquí donde quería llegar aunque no sabía como enlazarlo cuando empecé. Y es que me entra la curiosidad. ¿Y si pudiese ver lo que he vivido este año reflejado en el agua? ¿Qué vería? ¿Cómo ha sido este año?

Definitivamente es un río, porque seguimos cruzándonos con él, aunque no entiendo su enrevesado recorrido. Supongo que es como decía Bart Simpson: el agua va donde le sale. Reducimos la velocidad para alcanzar Valladolid. Los campos vallisoletanos están muy helados, y la ciudad también, a la par que desierta. Son las 8:48. El horizonte se vuelve blancuzco hasta donde se ve, y asoma de amarillo por momentos entre los edificios.

Click aquí para ver en tamaño completo.
Se suele decir que en esta época hay que hacer balance del año, y hacer balance de algo supone contraponer cosas: lo bueno a lo malo, en este caso. ¿Y ha sido un buen año? Es difícil medir algo así, pero yo creo que por lo general, sí. Ha tenido cosas malas, por supuesto, pero creo que las buenas las sobrecompensan. Y de hecho, casi podría decir que todo lo bueno de este año comenzó, justamente, hace 1 año, 365 días. Tal día como hoy pero en el 2010 me encontraba también viajando en tren a Madrid, creo que incluso en el mismo horario. La verdad es que no me había dado cuenta de eso hasta ahora mismo. Aquella vez viajaba por un trabajo que me había surgido. Viajé el 24 para la entrevista y volví a pasar la nochebuena en casa, y ya para el 26 tuve que regresar a Madrid porque me habían cogido. Me hizo muchísima ilusión pese a pasar la primera semana en una pensión un poco de mala muerte. Pero tenía trabajo, pensaba. Mi primer trabajo.

Son las 10:32, hace un rato me desperté mientras parábamos en Ávila. El vagón, y creo que el tren entero, casi se ha llenado. 21 pasajeros más subieron al vagón, así que tuve que volver a mi asiento, el de atrás. Es que los de enmedio, con sus mesas, son más cómodos para escribir. Tanto en Ávila como en Valladolid estoy seguro de haber estado, pero de Valladolid no me acuerdo. Habrá que volver. Me encantan las vistas que hay en el trayecto de Ávila a Madrid, alguna vez tendré que recorrer andando esa naturaleza tan extensa.

El caso, en resumen, es que estaba muy motivado y me esforzaba como el que más. Pero hay que reconocerlo, era un trabajo de mierda. Claro que tuvo mucho de bueno. Y es que yo hace exáctamente un año era tremendamente tímido. Los trabajos que he tenido después de ese me hubiesen sido imposibles sin la soltura y seguridad que conseguí. Otros sucesos posteriores, también en mi querida Madrid antes de volverme, me enseñaron algunas lecciones importantes de la vida, de esas que se aprenden por las malas pero te son realmente útiles.

Terminada la visita relámpago a mi ciudad, estoy en el tren de vuelta, a las 22:42 del mismo día. No hay nada que comentar del horizonte: es todo pura penumbra.

Y ahora, ya en casa, os digo que ahora, en los últimos meses, he estado muy bien. De vuelta en mi tierra, conseguí trabajo relativamente pronto, durante sus fiestas patronales. Y al terminar estas, me enchufaron en seguida en otro puesto, relacionado. Y desde entonces, trabajar, trabajar y trabajar, que, como es lo que he querido siempre, puedo decir me ha alegrado el año. Con salud y trabajo, poco más puedo pedir, así que se puede decir que el año ha ido bien. Justo ahora, en las noticias de las 3, han enseñado que en su encuesta diaria, siendo la de hoy ¿Creen que el año 2012 será mejor que el 2011?, el 75% ha votado que no. Yo soy más optimista, y creo que las cosas irán bastante mejor. No sólo personalmente, para mi. Este año que dejamos atrás ha sido el año de, como decirlo...diría las protestas, pero eso suena a algo malo, a que nos quejamos por cualquier cosa o sin razón. De todas formas, creo que se entiende lo que quiero decir. El caso es que con estas, llamémosle, denuncias sociales se ha creado un ambiente en el que parece que cada vez más gente es capaz de comprender las injusticias que genera el ser humano en su propia sociedad, y creo que el año que viene será, directamente, el año de los cambios. Por activa o por pasiva, muchas cosas cambiarán. Algunas para mal, y otras para bien. Pero desde luego, un año aburrido no va a ser.

Es época de buenos propósitos. Pero yo os aconsejo: no os propongais nada. No quiero decir que no tengais deseos o esperanzas en que unas cosas u otras se cumplan. Pero los propósitos que la gente se hace cuando comienza el año suelen terminar siempre igual: incumplidos, y con la persona que se lo propuso deprimida por no lograrlo. Mejor vivir improvisando. Y dejar de fumar, por ejemplo, es algo que se puede hacer en cualquier momento, siempre para bien, no hace falta esperar a estas fechas para hacerlo.

Hay que mirar hacia adelante. Empieza un nuevo año, y con él, cientos de posibilidades en todos los aspectos. Siempre he pensado que uno puede conseguir lo que quiera si realmente se esfuerza en ello. Es todo cuestión de trabajo duro y sacrificio. Y de nunca echarse para atrás. Así que, mirad el reflejo en el agua, o en su defecto el de un espejo, y analizadlo: ¿cómo ha sido vuestro año?

¡Espero que tengáis todos un

feliz y próspero año nuevo!

Que acabeis bien el año y comenceis el siguiente aún mejor. Y no olvideis crear recuerdos memorables que revivir en las vísperas del año nuevo siguiente.

Si vis pacem, para bellum.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Puntos de vista

Especial navideño. Primera parte.


Ya se acerca la navidad. Por no decir que se nos ha echado encima. Hemos tenido un verano muy largo, un otoño caluroso, y unas heladas poco frecuentes y tardías, al menos por estos lares. Además, por la crisis me supongo, no se han adornado las calles hasta…bueno, hasta hace apenas unos días.

Pero, ¿qué es la navidad? La navidad es una y tres a la vez. Mira por donde, como Dios. De las tres, una me agrada, la otra me desagrada, y la restante me es indiferente. Os “reto” a intentar adivinar cuál es cada una en un comentario. Al primero que acierte le doy…un mini punto, sin valor alguno…al menos de momento. Nunca se sabe.


Para empezar, es una fiesta pagana cristianizada. ¿Qué quiere decir esto? Por un lado, que la celebran los pueblos cristianos. Judíos, musulmanes, hindúes, budistas…pueden tener fiestas similares, como el Hanukkah judío. Pero la navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo, el mesías cristiano, y por eso ni tan siquiera su religión hermana la celebra. Jesucristo es solamente un profeta más en el judaísmo.
Pero por mucho que el cristianismo la haya adoptado y adaptado, no deja de ser una fiesta pagana.  Entre seguramente otras culturas más, los germanos, los incas y los romanos celebraban ese día dedicándolo cada uno a su respectivo dios del Sol. Y no es una coincidencia: en esta fecha acaece el solsticio de invierno: esto es, el día tiene, en el hemisferio norte, la minima duración del año respecto a la noche, y a partir de este momento, los días se van haciendo poco a poco más largos. Con frecuencia nos referimos a las religiones ya extintas o pasadas (la griega, la romana, la egipcia, etcétera) como mitologías, y reservamos el término religión para las actuales. Y compuestas de mitos como están, celebrar el solsticio de invierno no supone más que celebrar la alegórica victoria del Sol, la luz, el dios Sol, sobre la noche. Por esto se celebra el nacimiento de Cristo, el salvador, en este día. Al fin y al cabo, vino a sacarnos de las tinieblas y guiarnos hacia la salvación.
Siempre hay diversos puntos de vista para todo.
Lo importante es saber diferenciarlos todos.


Pero la navidad es también una fiesta consumista. Desde principios de diciembre, o incluso mediados-finales de noviembre, la publicidad en los medios aumenta enormemente. Y montones de catálogos llegan a nuestro felpudo. Si bien la mayoría de juguetes, no todos lo son.  Perfumes, ropa, aparatos electrónicos…con los juguetes para los más pequeños, son los regalos más frecuentes. Y luego están las cestas, baúles y cajones llenos de productos navideños: turrones, embutidos, mazapán, cava, alguna botella de aguardiente…y una pata de jamón. Seamos sinceros, ¿quién no quiere tener sobre la mesa en Nochebuena unas tajadinas de un buen jamón, mal que sea de paletilla? Las noticias decían hace un par de semanas que el gasto medio por persona para las fiestas “bajaría este año de los 700€ de años anteriores”. 700€ es mucho dinero, es gran parte del sueldo de muchos, e incluso algún que otro sueldo entero. Qué coincidencia, qué buena suerte, o qué mala suerte, según se mire, que las pagas extraordinarias caigan en estas fechas.


Árbol de Navidad del Rockefeller Center, en Manhattan, Nueva York.
Y por último, está el tercer punto de vista. Y es que la navidad es una fiesta familiar. Esto quiere decir que en esta época, las familias se juntan, y el ambiente en las casas y en las calles es por lo general más alegre, más…cálido. Las luces en las calles, adornos en los balcones, villancicos en tiendas y bares. Gente con maletas yendo y viniendo para reunirse con sus seres queridos. Hay quienes no se ven en todo el año, pero no falla que se junten para celebrar estos días. Reunirse alrededor de una mesa, ponerse al día de lo que cada uno ha hecho el último año, o incluso conocer a nuevos, o lejanos miembros de la familia que no habían contactado antes. Y por supuesto no puede faltar el árbol y el belén, que cada vez decoramos con mayor opulencia.

En fin, hay navidad para todos los gustos. Pero en cualquier caso, lo más importante es tener una

muy feliz navidad,

que os deseo a todos.


¡Ah! Y mucha suerte en el sorteo extraordinario de la lotería de navidad, que empieza dentro de 8 horas…solo os pediría no hacer tonterías si os toca algo importante, que hay muchas cosas más importantes que el dinero, y una de ellas es en qué gastarlo, y otra, nunca malgastarlo.


Actualizo para corregir cierta información: es el solsticio de invierno lo que se da en este día, y no el equinoccio. Mea culpa, gracias a Dani por hacérmelo notar y espero que justo esa errata no haya sido lo que se le haya quedado grabado en la cabeza a algún lector...

Si vis pacem, para bellum.

viernes, 16 de diciembre de 2011

¿P…a…z? No conozco esa palabra

Sobre las guerras. Primera parte.

Paz. 1. Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.
Drae.

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño. Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Que me perdone don Calderón de la Barca por usar sus palabras en mi beneficio. Pero hago una pregunta al viento. ¿No es esta estrofa prácticamente igualmente válida para la paz, como lo es para la vida?

Al fin y al cabo, ¿no es la paz para la sociedad lo que la vida extraterrestre para los astrónomos, el cielo para los creyentes, o los fantasmas para los parapsicólogos?

Un deseo, más que una posibilidad; un sueño, más que una realidad. Es algo que queremos que exista, en lo que necesitamos creer.

Porque si lo pensamos bien, ¿ha vivido este mundo alguna vez la paz? Obviamente me refiero a “entre seres humanos”.

Desde los primeros homínidos que poblaron la tierra, hasta el último homo sapiens sapiens que haya nacido antes de que publicase esto, dudo que alguna generación de la raza humana haya coexistido en paz. Y no creo equivocarme.


Entonces Dios dijo: hágase la luz. Y la luz se hizo. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.

Y desde que existen noche y día, el ser humano se ha guiado por las tinieblas de la guerra, en vez de buscar la luz de la paz. Si bien en distintos grados y con distinta intensidad, la muerte y la sangre inundan la historia de nuestra especie. Los primeros homínidos lo hacían por simple protección. Para defender su cueva, su primitivo hogar, así como a todo su clan, arremetían sin piedad contra cualquier ser que supusiese una posible amenaza. Con la carencia de conocimiento y razonamiento obvia que tenían, no hacían más que lo necesario para sobrevivir. Era simple instinto animal. Y cuando comenzaron a utilizar materiales para construir, fabricar o cocinar cosas, no iban a dejar de emplear sus invenciones en mejorar su manera de defenderse. Al fin y al cabo, si con las manos o a pedradas era difícil cazar para alimentarse, y con lanzas o toscas hachas resultaba más fácil, resultaría igualmente más fácil derribar a un atacante con dichos artilugios. Puede que no supiésemos cuánto son dos y dos, pero sabíamos asociar conceptos.

No era maldad. Era simple y puro instinto. Otros animales también defienden sus manadas de otras que intenten, por ejemplo, robarles alimento, o presas.

Sin embargo, el Ser Humano evolucionó. 

 
Raro es el tema sobre el que Forges no me ayude a ilustrar.




Evolucionar. 2. Mudar de conducta, de propósito o de actitud.
Drae.






Pero evolucionar no implica necesariamente un cambio a mejor. Y empezamos a matarnos entre nosotros sin razón alguna. Por el mero hecho de matar. Y la evolución fue a peor, por dos motivos principalmente.

El primero es obvio. Se inventaron nuevas armas, a cada cual más mortal, con capacidad de matar a cada vez más personas con un único utensilio, hasta la capacidad que tenemos hoy día de destruir prácticamente un planeta pequeño si nos lo proponemos en un instante. Podríamos volar la luna con una bomba H, seguramente. El 6 de agosto de 1945 asesinamos a casi 150.000 personas mediante una simple explosión. Sin contar los efectos radiactivos o los heridos graves que no lograron recuperarse. ¿Culpable? Little Boy, el Enola Gay, el Proyecto Manhattan, el Coronel Paul Tibbets…podríamos señalar a muchos, incluso a cada uno de los alrededor de 130.000 trabajadores que contribuyeron al proyecto, o incluso a Albert Einstein. Pero sea como fuere, la conclusión final es irremediablemente que es culpa del Ser Humano.

El segundo, un tanto menos obvio pero peor si cabe. Y es que no podemos asemejar las matanzas de las guerras en aquella oscura época que supuso la Edad Media en Europa, con la actual Edad Contemporánea, en la que la ciencia está tan desarrollada, y la cultura tan extendida, que sabemos que sin la ingente cantidad de recursos que se desaprovechan o, directamente, se tiran, podría subsistir toda la especie. No es necesario luchar por los recursos naturales, como cuando antaño se defendían minas de hierro, o campos sembrados que alcanzaban hasta donde se perdía la vista, como si fuese oro. Las actuales guerras vigentes son casi todas por algún recurso, sobretodo el petróleo; pero es que no es realmente una necesidad luchar por esos recursos. ¿No sabemos ya que en los albores de la vida en nuestro planeta, toda tierra firme conformaba un único supercontinente denominado Pangaea? ¿Y no sabemos que debido a esto, toda nuestra raza provino de un mismo lugar y de la evolución de nuestros antecesores comunes? ¿No conocemos el dolor, la tristeza, la pobreza, la destrucción que nuestras guerras causan, no sólo a nuestros congéneres, sino también al resto de la naturaleza? ¿No hemos sido ya testigos de cuánto daño podemos hacernos los unos a los otros, y aprendido que en las guerras no hay ganadores y perdedores, sino heridos y muertos?


Cuando se dice que el Ser Humano es la especie más evolucionada, no parece más que una broma cruel, o al menos, una desagradable  ironía: la criatura más evolucionada de la naturaleza, la que más procesos evolutivos y cambios ha sufrido, es la más descerebrada. O la más inconsciente. No es una contradicción de términos, aunque alguno lo crea así. Una cosa es evolucionar, y otra mejorar. Y el Ser Humano, desde que descubrió el fuego y encontró la manera de crearlo, no ha dejado de evolucionar de forma exponencial. Pero sin embargo ha mejorado a la par, o incluso menos, de lo que ha empeorado en hábitos, ética y sentido común.

Si vis pacem, para bellum.